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Full text of "Trilogía de la Maternidad. Poemas de la Madre"

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MARUJA /AGUIAR DE MARIANI 


TR1L0QIA 
DE LA 

MATERNIDAD 


POEMAS DE LA MADRE 


a) Canciones por el Niño que vendrá a . mis brazos. 

b) Canciones por el Niño que llegó a mis brazos. 

c) Romances para mi Niño. 


MONTEVIDEO 















OBRAS DE LA AUTORA 


PUBLICADAS 


Los Paisajes Iluminados (Poesías). Premiada por «I 
Ministerio de Instrucción Pública y Previsión So- 
cial 1936 

Alas (Poesías). Premiada por el Ministerio de Instruc- 
ción Pública y Previsión Social 1936 

Aventuras del Gnomo 24 Horas (Cuentos) 1937 

Trilogía de la Maternidad (Poemas de la Madre) 1937 


EN PRENSA 

Romances Liliputienses (Poemas infantiles). 

Historia del Soldadito de Plomo que se Transformó en Le- 
tras de Linotipo. (Cuentos). 

EN PREPARACION 

Sinfonía Doméstica (Poemas del Hogar). 

Romances de Marujita (Poesías). 

Viajes Maravillosos de Flor de Luz (Cuentos). 

La Ronda de tas Flores y los Frutos (Poesías). 

Preludios de Chopin (Poesías). 

El País del Ensueño (Leyendas). 

Plegaria por el Niño (Poesías). 

Historias escuchadas junto al Microscopio. (Cuentos Instruc- 
tivos). 

Canciones de Pelusín (Poemas para Escolares). 

Historias que le contó a Pelusín una pluma que oxidó el tra- 
bajo. (Cuentos maravillosos). 

En el Reino de Talía (Mlcroteatro para Escolares). 

Historia del gnomo que durmió 2.000 años (Cuentos). 





MARUJA AGUIAR DE MARIANI 


TR1LOQIA 
DE LA 

MATERNIDAD 

POEMAS DE LA MADRE 


a) Canciones por el Niño que uendrá a mis bracos. 

b) Canciones por el Niño que llegó a mis bracos. 

c) Romances para mi Niño. 


MONTEVIDEO 



Derechos Reservados 




Portada 


PARA TI. 

Hoy he puesto, Bien mío, las glorias de este mundo, 
Frente a las maravillas de mi mundo interior; 

Los paisajes más bellos, ¿qué son frente al hechizo 
De todos los paisajes creados por tu sol? 

¿Qué son los esplendores del mundo que me ciñe, 

De este mundo que oprime y que estruja sin cesar, 
Modelado con ansias, con duelos y deseos, 

Frente a todo mi mundo, que es un alma inmortal? 

¿T qué son los paisajes de clara primavera, 

Frente a este mundo mío donde eres augural 
Caricia de sol vivo, mi Bien, y donde alienta, 
Magnífica esperanza, el hijo que vendrá? 


TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

- e 1 


Amor, bendito seas, porque me diste vida; 

Amor, bendito seas, porque me diste luz; 

Porque en tus albas alas, ágiles de idealismo, 

En un viaje de ensueños logré el espacio azul. 

Amor, bendito seas, que en ti está la esperanza 
Del hijo milagroso que un día a mi vendrá. 

Bendita sea tu magia que me encantó de vida; 

Que me colmó de augusta ternura maternal 

Bendito por la gloria que enciendes en mi alma: 
Por ti soy primavera colmada de áureo sol; 

Por ti trocóse en pájaro sediento de azul cielo, 
Sediento de quimeras y luz, mi corazón. 

Amor, bendito seas, que en ti la gracia abrevo; 

Es porque tú llegaste que comprendo la vida; 

Por ti voy por el mundo ligera de dolores; 

Por ti sé de esperanzas, de luz y de caricia». 

.• , ■ * 

Por ti todo lo tengo: por ti llegó el Amado. 

Yo sé que por su hechizo, oh amor, seré inmortal. 
Bendito seas por siempre, tú me traerás al hijo, 

Al hijo de mis sueños, al hijo que será. 


MARUJA AGUIAR DE MARI AN I 

7 


Canciones Por El Niño 

Que Vendrá A Mis Brazos. 


AMARGURA 

Miro mi falda vacía, 

Miro vacíos mis brazos 

Y siento, llena de angustia, 
Temblor de llanto en los labios. 

Miro mi falda vacía, 

Sin el hijo que he soñado; 

Miro mis brazos dolientes, 

Sin ese fruto anhelado, 

Y siento que Primavera 
Me negó su don divino. 

Soy como un rosal sin flores, 
Soy como un árbol sin nidos. 

Lacios se caen mis brazos 
Sobré mi falda vacía. 

Ah, ¿por qué su don sublime 
Me negó, Amado, la Vida? 

Miro huérfana mi falda, 

Mis brazos que caen lacios, 

Y a pesar de que me besas, 
Llevo amargura en los labios. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

• 

Ensueño 

Juego a que tú ya has venido; 
Juego a que estás en mis brazos, 

Y en este juego amoroso 
Mis ansias voy acunando. 

Juego a que vas en mis sueños, 
Mi sagrada realidad, 

Y eres rosa de ternura 
Para mi amor maternal. 

Ya mis dedos se enredaron 
En el oro de tus rizos; 

Desde entonces, entre ellos. 
Llevo invisibles anillos. 

Juego a que tú ya has llegado, 
Sacro juego de armonía, 

Y en este juego sagrado 
Se me está yendo la vida. 


Fantasía Inverna 

Ronda blanca de la nieve, 

Ronda de armiño y livor; 

Los árboles son marqueses 
Con pelucas de algodón. 

Las casas graves, friolentas. 
Espolvoreadas de albura, 

Son inmensas abnelitas 
Que lucen cofias de lima. 

Ronda blanca de la nieve, 

Ronda de armiño y livor; 


MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

* 

La lunita se ha trizado 
Y desde el cielo cayó. 

Ronda en la ronda que ronda 
Mi ternura maternal, 

Mientras ronda el alma blanca 
Del hijito que vendrá . . . 


Ruego 

{Cómo me pesa en los brazos 
El hijito que no vino! 

¡Cómo me pesa en el alma 
La ausencia del fruto vivo! 

Toda yo soy primavera, 

Luz, caricia, beso y flor, 

Y guarda, para adormirlo, 
Canciones mi corazón. 

La ausencia del pajarillo 
Llena mi vida de duelo. 
{Cómo pesas, hijo mío, 

,41 ser todavía un sueño! 

¡Ah, cómo pesa en mi vida 
El hijito que no viene! 

Soy la ternura materna 
que de ternura se muere. 

Toda mi vida es un tallo 
Que se alarga hacia el azur, 
Espigadora de estrellas 
Que busca su estrella luz. 



TRILOGIA OE LA MATERNIDAD 
10 

De no llevarte, los brazos 
Me duelen, hijito mío: 
i Dame tu carga liviana, 

Que me pesa este vacío! 


Rayito de Luz 

Como un rajo de lux en mi sendero, 

Así jo te he sofiado, hijito mío; 

Como un rajo de lux en mi sendero, 
Caricia alada de inefable brillo. 

Todo dulzura en medio de las sombras, 
Sonrisa de esperanza en el dolor, 
Milagroso de vida j de ternura, 

Como un rajo de sol. 

Por ti mi paso será firme, j lleno 
Mi corazón de una sublime fe, 
Siguiéndote, rajito, en mi sendero, 

Me fundiré con El. 

Hijo mío, caricia milagrosa: 

¡Cómo jnego, en un santo j dulce juego, 
▲ forjarte tan puro que parezcas 
Como un rajo de luz en mi sendero! 


Ronda 

Las flores son nifias, son nifias alegres, 
Que visten sus galas más bellas j claras; 

Y sobre los cerros, sobre las colinas 

Y en el glauco césped, locamente, danzan. 



MARUJA AQUIAR OE MARIANt 

11 


Tomadas las manos de sedas sutiles, 
Forman una ronda de aroma y color, 

Una ronda alegre que danza ligera, 

Bajo el beso rubio y caliente del sol. 

Las flores son niñas que en sus vacaciones 
de dulce, de alegre, triunfal primavera, 
Juegan encantadas olvidando libros, 
Cuadernos y planas, maestras y escuelas. 

Ronda de las flores, milagroso circulo 
De aroma y de gracia, de luz y color: 
Deja que en ti dance, como una flor roja, 
La flor monopétala de mi corazón. 

Deja que se impregne de inocencia suma; 
Que atesore gracia, luz, diafanidad. 

Así seró cáliz, pleno de belleza, 

Para el hijo mío que un día vendrá. 


Anhelo 

Cuando veo a una madre que, dichosa. 
Avanza con la carga de su hijo, 

Miro mis pobres brazos que aun ignoran 
La gloria de llevar al hijo mío, 

Y la sigo con ojos en que tiembla 
Mi ternura infinita. Tras sus pasos. 

Mi corazón se lanza dulcemente, 

Mientras me invade un amargor de llanto. 
Ah, i cuándo, yo también, iré dichosa, 
Cruzando alegremente mi camino, 

Los brazos maternales doblegados 
Por la. carga divina de mi hijo! 



TRILOGIA de la maternidad 

12 


Obsesión 

Digo “el hijo que vendrá*’ 

Y en mi alma juguetea, 

En una fiesta de aromas, 

El alma de primavera. 

Cuando digo dulcemente 
Que a mis brazos llegará, 

Siento como si en mis labios 
Preso llevara un panal. 

Pienso en él y toda el alma 
De fulgores se me llena, 

Como sí hasta mí llegara 
El cuerpo luz de una estrella. 

Vivo encantada de ensueño, 

De quimera y de ilusión; 

Siento que tiembla en mis manos 
Tu pequeño corazón, 

Cuando en voz baja, embriagada 
De ternura maternal, 

Digo como una plegaria: 

“El hijito que vendrá”. 


El Dulce Juego 

Juego a nevarte en mi vida, 
Bendiga mi juego Dios; 

Aunque no vas en mis brazos, 
Ya vas en mi corazón. 

Hijo que estás en tu estrella, 
Hijo que en mí dormirás 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

13 

Y de mi seno materno 
A la vida te alzarás: 

í Cómo sofiamos contigo 
En nn milagroso juego! 

Ya estás viviendo en nosotros 
Aunque te encuentras tan lejos. 

Con este juego tan dulce 
Se embriaga mi corazón; 

Con este juego sagrado, 

Vas en mi como una flor. 

Y aunque tu estrella lejana 
Aun no dejaste, hijo mío, 

Por ese juego encantado, 

Ha tiempo que vas conmigo. 

Juego a esconderte en la cuna 
De mi amante corazón; 

Juego a llevarte en mis sueños: 
¡Bendiga mi juego Dios! 


Ronda de Flore 

Juegan las flores alegres, 

Las inquietas flores niñas, 

A entretejer una ronda 
En la cercana colina. 

Llevan delantales verdes 
Y capotas de color; 

Es cual si allá, en la colina, 
Girara un gran corazón. 

Ronda encantada. En la brisa, 
Las flores inquietas, danzan. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

14 


La colina las estrecha 
Sobre su materna falda. 

Ronda de flores amigas: 
Quiébrate ja, un eslabón, 
Un lugarcito amoroso, 
Reclama mi corazón. 

En esta ronda encantada, 
En este encantado juego, 
Pido un sitio pequeñito 
Para el hijito que espero. 

Encerrado en la eadena 
De gracia j diafanidad, 
Será entre todas las flores, 
Mi pequeño, una flor más. 


Triunidad 

Tres seremos el día que tú llegues, 
Dulce pequeño y nuestra alcoba azul, 
Para darte su amante bienvenida, 

Se enjoyará de milagrosa luz. 

Tres seremos el día que tú llegues: 

El pequeño, papito y tu mamá. 

Mas, enlazados en inmenso abrazo, 
Formaremos la mágica unidad. 


Romance Por el Hijo Soñado 


Madrecita que reclamas 
Al hijo que no llegó; 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 
15 

Que lo llevas en tus ansias 

Y en tu amante corazón : 

¡Cómo comprendo tu angustia, 
Que es la que sintiera el árbol 
Si al llegar la primavera 
No se enjoyara de pájaros! 

Es la que sintiera el ave 
Al ver su nido vacío, 

Sin un racimo de plumas, 

Sin un racimo de píos. 

La que sintieran las ramas, 

Si al beso de soles puros, 

No se llenaran de flores, 
Tierna promesa del fruto. 

Angustia de no tener 
En los brazos ese hijo, 

Que va latiendo en la sangre 

Y en el alma va escondido; 

Angustia de no llevar 
La carga augusta en la falda 
De no besar ese hijo 
Que nos signa desde el alma ; 

Angustia de esa terrible 
Incertidumbre que juega 
A llenamos de esperanza, 

Y en desaliento se trueca; 

De no sentir en los brazos 
Esa carga milagrosa, 

Que fuera para nosotros 
Como un manojo de rosas. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

— 16 

Angustia de la mujer 
Que no prolonga su vida 
En el fruto de sus sueños; 
Angustia inmensa, infinita. 

¡Cómo la entiendo llevando 
En mis ensueños dormido 
Ese mundo de quimeras 
Que se concreta en un hijo; 

El hijo de nuestra vida 
T al que aun no acariciamos, 
Porque es sólo una visión 
Dormida entre nuestros brazos ! 


Angustia 

Primavera, Primavera: 

Tú te olvidaste de mí; 

Le diste suaves capullos 
Al rosal de mi jardín; 

Prendiste racimos prietos 
De sedosas amatistas, 

En los brazos sarmentosos 
7 tristes de la glicina ; 

Dejaste en todas las ramas 
Copas frágiles de nidos, 

Y las llenaste más tarde 
Con inquietos paj arillos. 

Sólo mi falda materna, 

Triste ha quedado y vacia; 
Soy como un árbol sin flores, 

Y una amargura infinita. 



MARUJA AQUIAR DE MARIANI 

17 

Me araña el alma al mirar 
Lag ramas llenas de nidos; 

T que en mis brazos dolientes 
No está el anhelado hijito. 

¿Por qné tú, tan generosa, 

Me niegas tu dulce ofrenda? 
Ah, no te olvides de mí, 

Que estoy triste, Primavera. 

Como dos ramas de vida, 

Se alargan a ti mis brazos 
Sin la ideal carga del hijo, 
Nidos que sueñan con pájaros. 

Soy como un árbol doliente 
Que de ti todo lo espera: 

No te olvides de mis ramas; 
Quiero un hijo, Primavera 


Monedita de Lu 

Monedita de una estrella, 
Moneda tallada en luz: 

» La laguna es tu escarcela 
Tejida en cristal azul. 

Monedita de una estrella: 

Si te lograse mi alma, 

Todo mi mundo de ensueños 
Contigo, feliz, hallara. 

Tan pequeña eres que asirte 
Pudiera mi pobre mano, 

Que se alarga a ti amorosa, 
Niveo juguete encantado. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 
18 

Sé que eres mágica, sé 
Que si audaz yo pretendiera 
Apresarte, te quebraras 
En diminutas monedas. 

Y entonces entre mis dedos 
Aprisionara un tesoro, 

Formado por la fortuna 
De mil moneditas de oro. 

Pero mi mano tan torpe 
No se atreve a aprisionarte, 
Monedita de mis sueños, 

Que vives entre cristales. 


Tú eres un sueño también, 
Porque apenas con mis dedos 
Te aprese, te esfumarás 
Como se esfuman los sueños. 

Por eso, desde la orilla, 

Te miro, blanca moneda, 
Encerrada entre las mallas 
De la laguna escarcela. 

Y juego a que ya eres mía, 
Que a cambio de ti me da 
El Dios de amores el alma 
Del hijito que vendrá. 

Juego a que tú ya eres mía, 

Y en tanto hilvano mi juego, 
Tú brillas, pura e inasible, 
Como si fueras un sueño. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

19 


Elevación 

Hijito mío soñado, 

Hijo que un día vendrás, 
¿Cómo, siendo sólo un sueño, 
.Con nosotros siempre estás? 

Eres el ansia sublime 
De ser mejores, el ansia 
De conquistar la belleza 
Para volcarla en tu alma. 

Bendito seas, hijito, 

Ballesta plena de amor, 

Que gozosa nos impulsas, 

En milagrosa ascensión. 

Eres sólo una esperanza, 

Eres tan solo un ensueño, 

T no obstante nos das alas 
Para lanzarnos al vuelo. 

Salve, hijo mío, tan leve 
Que eres sólo una ilusión, 

Y no obstante eres impulso 
De milagrosa ascensión. 


El Tesoro 

Ah, cuando estés a mi lado 
Soñaré que soy princesa; 
Que con mis manos logré 
La más ansiada riqueza. 

Palpitará entre mis brazos 
Un rubí: tu corazón; 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

20 

Las dos gemas de tus ojos, 

Que me colmarán de amor; 

Tus brazos, collar soñado 
Para ceñir mi garganta; 

Tu boca, nido de mieles 
De las abejas palabras. 

Cuando te tenga en mis brazos, 
Seré como una princesa 
Que tiene un mago tesoro 
Que nadie logró en la tierra. 

Todos los bienes que sueño 
Me vendrán con tu llegada. 

{ Cómo me tarda esta dicha 
Del tesoro de tu alma! 


Estampa 


Río alegre y bullicioso, 
Muchacho travieso, audaz, 

Que corre y corre a arrojarse 
Al regazo azul del mar; 

Río alegre y alocado; 

Río niño de alma ingenua, 
Cazador de peces de oro 
Y de cándidas estrellas; 

Río poeta que tejes 
Estrofas en los remansos; 

Río que tienes el alma 
Plena de cantos de pájaros: 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

21 


Quién tuviera tu alegría, 

Tu corazón de cristal, 

Para ofrecerlos al hijo 
Que de mi sér se alzará. 

Llevaría tu inocencia, 

Tus ensueños, tu canción. 

Su corazón yo calcara 
Sobre tu gran corazón, 

Río alegre y bullicioso, 

El de rulos de cristal, 

Que corre y corre a arrojarse, 
Al regazo azul del mar. 


Ilusión 

Pasa la ronda, pasa la ronda, 

Gracia y frescura, beso y canción, 
Cadena viva; cada pequeño, 

Es como el ala de inquieta flor. 

Pasa la ronda, gira graciosa, 

Cadena viva, bella cadena; 

Cada pequeño es como el ala 
De un gran capullo de primavera. 

Pasa la ronda... Yo la contemplo 
Llena de ensueños . . . Con ansiedad, 
Quiebro ese cerco buscando un sitio 
Para el pequeño que a mí vendrá. 

Sí, mientras gira la ronda alegre 
Llenando el aire de luz y cantos, 
Tejo un ensueño que me conmueve: 
Sueño que el hijo llegó a mis brazos, 



TRILOGIA de la maternidad 

22 


Y que, sonriendo, llena de dicha, 
Quiebro la frágil, viva cadena, 
Para que el niño de mis amores 
Con ellos juegue a la rueda rueda. 


Cadenita de Besos 

Ah, cuando vayan mis brazos 
Ciñéndote, hijito mío, 

Ninguna fuerza podría 
Quebrar ese cerco vivo. 

En ellos quedarás preso, 

Gozando de libertad, 

Pajarillo milagroso 
Que un día a mi llegarás. 

Seré tu tierra cadena, 

Forjada con ilusiones ; 

Cadenita hecha de besos, 

Cadenita hecha de amores. 

Ah, cuando puedan mis brazos 
Apresarte, hijito mío; 

No existirá fuerza alguna 
Que quiebre ese cerco vivo. 

Creo, a veces, que cien vidas 
Se fueron en esperarte, 

Y pienso si no me viene 
De raíces ancestrales, 

Este deseo supremo 
De ceñirte entre mis brazos. 

De tomarte prisionero 
De amores en mi regazo. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

23 


Ah, ese círculo tan prieto 
De ternura maternal. 

Lo forjaré, para atarte, 
Con besos de eternidad. 


Rever ie 

Soñar con el tierno hijito 
Que un día vendrá a mis brazos, 
Mientras escucho las notas 
Que Ivonne arranca al teclado; 

Soñar con su alma, tan pura 
Como la dulce canción 
Que brota alígera y leve 
De los deditos de Ivonne. 

Más que nunca, hijito mío, 

Te siento así en mis ensueños, 
Mientras corren por las teclas 
Los deditos marfileños. 

Chopin, Beetlioven y Schubert 
Son trama de mi esperanza; 

La urdimbre me la da Ivonne 
Con su música encantada. 

¡Hijo mío, cómo te alzas 
De esa sublime armonía! 

¡Cómo adivino tu alma, 

Cómo siento tus caricias ! 

Soñarte mientras estrecho 
Enjoyada de emoción, 

Pájaros en mi regazo, 

Las manecitas de Ivonne. 



TRILOGIA de la maternidad 

24 


Nido Vacío 

Hasta mi nido que aun 
No tiene su pajarillo; 

Hasta mi casa que es 
Como un gran nido vacio. 

Llegaron las tiernas notas 
Lejanas de un arrorró, 

Esas notas que parecen 
Latidos de un corazón. 

Escuchándolas, de pronto 
Sentí una inmensa nostalgia, 
Viendo mis manos vacías, 
Viendo vacía mi falda. 

Ah, si el hijito soñado 
Llegara, en fiesta de amor 
Yo también hilvanaría 
Las notas de un arrorró. 

Lleno llevo el corazón 
Y llenos llevo los labios 
De canciones. ¿Para qué 
Quiero armonías y cantos, 

Si no ha llegado a nosotros 
El hijito que esperamos. 
Aquel por quien trocaría 
Mi alma en inmenso canto? 


Llega de lejos ungida 
De amor, la canción de cuna; 
Mientras la escucho en la noche, 
Siento, mi Bien, honda angustia; 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

25 


La angustia del ave amante 
Que anhela su paj arillo, 

Y que está triste, está sola, 
Velando el nido vacío. 


La Canción del Trigal 

Trigal, padre de los surcos, 

Enséñame esa canción 

Con que aduermes a tus hijas 

Sobre tu buen corazón. 

Es un cántico de oro 
Que después será de luna; 

Es un canto de esperanza 
Trocado en canción de cuna. 

Con ella, tú, cada noche 
Vas meciendo a las espigas; 

Y ellas se duermen dichosas 
Sobre tu pecho reunidas. 

Y son un haz de oro vivo, 

Un manojito de sol, 

' Todas así acurrucadas 
Sobre tu buen corazón. 

Trigal, padre de los surcos, 

Enséñame tu canción, 

Esa con notas de Luna, 

Esa con notas de Sol. 

Quiero aprenderla, así un día 
El hijito que vendrá 
Se adormirá dulcemente 
Con la canción del trigal. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

26 

Y quedará quietecito 
Nimbado de Luna y Sol, 

Lo mismo que las espigas 
Sobre tu buen corazón. 


Canto de Esperanza 

{Ah! cuando este dulce juego 
De santa maternidad, 

Se convierta, Amado mío, 

En mi más sacra verdad, 

Será mi falda mullida 
Nido de amor sensitivo, 

Donde repose, gracioso, 

El ansiado hijito mío. 

Serán mis brazos cual ramas 
De un árbol fuerte y fecundo, 

Que levanta hacia los cielos, 

En gesto de amor, su fruto. 

Nada variará, mi Amado, 

Seguiré el divino juego. 

Solamente que en mis brazos, 

Cual dulce fruto de Enero, 

Cual una estrellita mágica, 

De sublime claridad, 

Levantaré triunfalmente 
Al hijito que vendrá. 

Y será cual si apretara, 

En hondo abrazo de amor, 

Todos los dones del mundo, 

Mi Bien, sobre el corazón. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

27 : 

Gravidez 

Mi paso se ha tomado suave y lento; 
Avanzo entre las cosas ¡tan extraña! 
Parece que en mis hombros palpitasen 
Tus milagrosas, tus soberbias alas. 

Mi paso se ha tomado lento y suave; 

Mi voz se alza también más suavemente. 
Avanzo con sigilos y cautelas, 

Como un fantasma vacilante y leve. 

Voy cruzando a tu lado por la vida, 
Extasiada en mi dicha milagrosa. 

Mi cuerpo es una cuna sensitiva 
En que duerme la vida triunfadora. 

Y es por eso, por él, que está dormido, 
Que avanzo dulcemente y que mi paso. 
Antes tan ágil, se ha tomado lento, 

Y que mi voz es grave. iQué cuidado 

Infinito, mi Bien, pongo, amorosa, 

En toda mi actitud! ¿Sabes? Ansio 
Que esté tranquilo el chiquitín de amores 
Que en mi materno seno está dormido. 

Me he tomado, mi Bien, en una augusta 
Custodia de hondo amor para el pequeño 
Que me eligió entre todas como madre, 
Santificando con su sér mi seno. 

Llevo en mí al hijo nuestro que descansa 
En mis entrañas como un fruto leve. 

Por eso es hoy mi paso cauteloso: 

Tengo miedo que el niño se despierte. . . 



trilogía de la paternidad 

28 

Haz de Amores 

Contra mi corazón, contra mi pecho, 

▲sí qniero tenerte, Amado mío. 

Sea tu almohada mi regazo tierno, 

Que sólo existe para ser tu nido. 

Así, bien junto a mi regazo; apoyo 
Tu cabeza en mi amante corazón, 

Y en silencio, embriagado de ternura, 
Escucha, dulce Dueño, su canción. 

Te dirá de su amor que es hoy su vida; 

Y en fiesta de ternuras, augural, 

En su latir escucharás al niño 

Que un día a nuestros brazos llegará. 

Mis amores, mis dos santos amores; 

Uno esperanza, el otro realidad. 

Ciño a los dos al estrecharte, Dueño, 

En amoroso abrazo maternal. 

Uno, verdad sublime de mi vida; 

El otro, mi purísima ilusión; 

Y los dos, como un vino heeho de estrellas 
Que me inunda de luz el corazón. 


El Escudo 

Develo que te sientas a mi lado, 
Desgranando el rosario de las horas; 
Que me miras, pupila visionaria, 

Desde la cuenca torva de las sombras; 


Desvelo, compañero de mis noches: 
Ya no temo tu triste compañía, 



MARUJA AGUIAR DE MARIANi 

29 

Porque estrecho, amorosa, entre mis brazos, 
La esperanza que vence la sombría 

Legión de tus fantasmas. ¿Qué me importa 
Que llegues a mi lado, cruel desvelo; 

Que me ciñas, soberbio , entre tus redes 
E interrumpas la calma de mi sueño? 

Hoy me encuentras serena. Ya no temo 
Tu venida. Si llegas, me verás 
Estrechando amorosa y palpitante, 

La esperanza del hijo que vendrá. 


Miniatura 

¿Cómo serás, pequeño? Todavía 
No conozco tus ojos ni tus manos. 
No adivino tu faz de rosa y lirio, 

Ni el coral milagroso de tus labios. 

Nada sé de tu cuerpo. No imagino 
Cómo serás, mi delicada flor. 

Sólo sé que en tu pecho irá prendido, 
Del Amado Inmortal, el corazón. 


Canto al Dolor 

Ah, bendito, dolor, que así desgarras 
Mi seno que da vida. Soy la flor 
Que engendra en su sagrario al leve fruto, 
Que late como un dulce corazón. 

Muerde más en mi entraña, roe y cava; 
Ahonda con tus garras, que el pequeño 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

30 

Reclama su lugar. Dáselo, ensancha 
Mi interior, dolor santo, que mi cuerpo 

Sea cáliz mullido. El pequeñuelo 
Ha de estar en mi seno, todo amor, 
Como la estrella nivea entre las nubes, 
Como el fruto que aún no está en sazón. 

Házle lugar, dolor. Muerde y destroza; 
Ahonda sin piedad. Tu garra fiera 
Cave la cuna frágil de mi niño, 

7 en tanto, buen dolor, {bendito seas! 


Vidas Paralelas 


Semillita, semillita 

Que estás dormida en el surco; 

Corazón todo de oro: 

De ese tu sueño al conjuro, 

Se alzará de tu regazo 
La plantita que soñaras, 

Esa tu hijita de amores, 

Esa tu hijita anhelada. 

¡Quién tuviera, como tú, 

La maga dicha triunfal 
De alzar del alma, hecho fruto, 
Al hijito que vendrá! 

En mi surco de esperanza, 

Yo también sueño dormida, 
Esperando el gran prodigio 
Que tú esperas, semURta. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

31 

Y he de cumplir este ensueño 
Que nos hermana a las dos: 
Alzar en mi fuerte brazo 
La gracia luz de una ñor. 


El Collar 

Cadenita de dos brazos 
Apretados a mi cuello; 
Brazos puros, cariñosos, 

Del dulce hijito que espero. 

¡Ah, sentiros anudados 
En tomo de mi garganta! 
¡Ningún tesoro de reyes. 
Joyas luz, os igulara! 

Cadenita de dos brazos 
Infantiles en mi cuello; 
Collar vivo y delicioso 
Con carne de mis ensueños. 

¿Quién no apresara la vida; 
Quién la gloria no apresara, 
Si con los brazos del hijo 
Se enjoyase la garganta? 

¡Ah, esos brazos delicados 
Del dulce hijito que espero, 
Viviente collar de amores 
En rededor de mi cuello! 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

32 


Romance Maternal 

La muñeca del pasado 

Y el primer sueño de amor, 

Todo beso si te beso, 

Capullito de ilusión. 

Cuando en mi falda de niña 
Yo mecía a mi muñeca, 

Sin saberlo, acaso, hijito, 

Ya te tenía muy cerca. 

Cuando de novia tejía 
Mis más alados ensueños, 

Tal vez, sin yo presentirlo, 

Tú ya flotabas en ellos. 

La Muñeca del pasado 

Y el primer sueño de amor, 

Todo, todo es este hijito 
Que duerme en mi corazón 

Duerme soñando en la vida 
Que de mi sér le vendrá; 

Beso, luz, canto, suspiro, 

Dulzura y diafanidad. 


Juegan lo» Pequeño* 

Juegan los pequeños, llenando de risas 
El aire colmado de sol. En mi alma 
Yo enhebro sus sueños, sus bellas visiones, 
Su sana alegría, sus risas, sus ansias. 

Juegan los pequeños ... Mi alma se llena 
De viejos ensueños y se va al pasado: 



MABUJA AGUIAR DE MARIAlMl 

33 

Hilvana visiones, cual si fueran cuentas, 
Repasa recuerdos de tiempos lejanos. 

Los dias que fueron, en rondas me cercan; 
Los días vividos me vienen a hablar, 

T un bello futuro diseña mi ensueño, 

Cuando llegue el hijo que un día vendrá. 

Juegan los pequeños... Mientras los contemplo, 
Siento que me invade una dulce emoción, 

7 enlazo a sus juegos al hijo soñado, 

Que late en mi seno como un corazón. 


Para Nombrarte 

He buscado, amorosa, entre los nidos 
Y en las bandadas de gorriones locos, 
Que juegan en las ramas de los plátanos 
Como traviesos duendes bulliciosos, 

Los sonidos más tiernos. . . Yo imagino 
Que encontraré tan solo entre las aves, 
Las palabras que son miel y dulzura 
Que busco, chiquitín, para nombrarte. 


El Acecho 

¡Ah, chiquitín que vives en mi seno! 
Desde todo me acechas. Eres luz 
En el rayo de sol que llega, amante, 
Con su bello mensaje del azul; 


Eres seda y aromas en las flores, 

Y eres canto en la comba de los nidos. 



TRILOQIA DE LA MATERNIDAD 

34 


Desde todo me acechas, milagroso 
Chiquitín, que en mi sér vas escondido. 

Eres plata en la Luna; eres tibieza 
En el rajo de sol que me acaricia; 

Eres el beso que en mis labios tiembla 
T el llanto que me nubla las pupilas; 

Eres música suave y armoniosa; 

Eres estrella de radiante nácar; 

La charla cristalina de la fuente 
T el silencio inspirado que me habla. 

Desde todo me acechas, desde todo 
Me llamas, delicioso chiquitín; 

Desde las flores todas de la tierra, 

Desde los astros todos del zafir. 

Por eso, siendo parte de mi vida 

Y esencia milagrosa de mi esencia, 

Te elevas desde el fondo de mi seno 

Y hada el mundo, triunfante, te proyectas. 

Y en él te veo como nota alada; 

Fruto de estío, pajarülo y flor. 

¿Quién lo duda, pequeño todo amores, 

Si vas en mi materno corazón? 


Hortui Concl ui u • 

Despliega, Amor, tus alas de ternura. 
Quiero, anhelante, cobijarme en ellas. 
AffliftTTiA del mundo; que ni un eco 
Me llegue de las luchas de la tierra. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

35 

Ciérrame más en tu divino cerco 
Milagroso de paz, porque mi seno 
Es la cuna de vida en que al hijito, 
Todo esperanza luminosa, llevo. 

Que el silencio se cierna en mi refugio; 
Tu nudo de ternura estrecha más; 

Que no llegue hasta mí rumor alguno, 
Porque el niño podría despertar. 


Curiosidad 

Cuando un hálito sacro de belleza 
Me roza con sus alas incorpóreas, 

T me envuelve en sus célicos efluvios, 
Dulce pequeño que en mi seno moras, 

Dime: ¿Tú sientes mi emoción? ¿Tú vibras 
Escuchando la cálida armonía? 

Esa emoción que vivo en mí, ¿no llega 
Hasta tu alma que en mi seno anida? 

Cuando bobo con ansias misteriosas 
La armonía magnífica 7 suprema, 

En ía savia de amores que te nutre, 

¿No aprisionas, pequeño, la belleza? 

Yo creo que tu sér, preso en el mío, 

Siente mis ansias 7 mis sueños siente; 

Que se embriaga, conmigo, de armonías 

Y se nutre de néctares celestes. 

Pensando que es así, toda mi vida 
Es un ánfora plena de áureas mieles 

Y acoge a la belleza milagrosa 

Que llegará hasta el niño que en mí duerme. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

36 

Caja de Música 

Desde que vas en mi seno, 

Hijo mío, la ternura 
Convirtió mi corazón 
En una caja de música. 

Suben cantos a mis labios, 

Todos ungidos de mieL 
Canto lo mismo que el pájaro, 
Feliz sin saber por qué. 

Llevo un mundo de canciones 
Prisioneras en mi alma; 
Canciones de primavera, 
Canciones de la esperanza. 

Desde que vas en mi seno, 
Milagro de rosa y miel, 

Soy, lo mismo que los pájaros, 
Feliz sin saber por qué. 


La Ofrenda 

Una madre doliente, hijito mío, 

Solicitó mi ayuda. Éntre sus brazos 
Traía un chiquitín tímido y suave, 

Que clavó en mí sus ojos asombrados. 

¡Cuánto dolor en ese hogar! Mi mente 
Acarició un instante tu recuerdo: 

Vió tu ajuar, tus batitas, los abrigos 
Que cubrirán tu diminuto cuerpo. 

Tendrás caricias, nuestro amor inmenso, 
La más alta instrucción y el bienestar; 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

37 _ 


Los dolores, tan órneles, tu alegría 
De p&jaro y de flor, no agostaría. 

Lo pensé en un instante y di mi óbolo 
A la manita del hermano pobre, 

Al que ofrecí temblando, mi ternura 
T mi emoción inmensas en tu nombre. 

Tú también, cuando estés, te acordarás 
De los niños que sufren, chiquitín, 

Y en la bondad y en la emoción fraterna 
De aliviar el dolor, serás feliz. 


Canto & La Madre 

Madre, custodia santa de la vida, 

Síntesis maga del supremo amor, 
Esperanza y caricia, ala y ensueño, 
Inmenso corazón. 

Madre augusta, sublime madre santa, 
Ungida por los óleos del amor; 

Alma llena de ensueño y de ternura, 
Cáliz de ideal licor. 

Santa, porque eres el amor y santa 
Por el hijo que duerme entre tus brazos; 
Por él eres la Vida milagrosa, 

Por él ores poesía, amor y canto. 

Todo ante ti se rinde, oh, tú, la augusta, 
La fuente de la vida, madre santa; 

En ti vive en eterna y suave aurora, 

De ensueño y de poesía, la esperanza. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

— 38 — 

Tú soñaste ese hijito que en tus bracos 

Hoy es bella, divina realidad; 

Por él, madre sagrada, madre augusta, 

Célica luz, te llamas la Inmortal. 

Bendita tú entre todas las mujeres, 

Anfora toda amor; 

Bendita tú éntre todo lo que alienta, 
Amante corazón. 

Ala y caricia, bendición y beso, 

Arrullo y suavidad; 

Esperanza, ternura, amor y canto, 
Madrecita inmortal 

Bendita seas por el tierno hijo 

Que en tus brazos descansa; 

Bendita seas tú que eres la vida 
Grávida de esperanza. 

Todo se postra ante tus plantas, madre; 
Melodía y fragancia, 

Plinto de amor, de gracia, de ternura, 
Mág que cuerpo, alma. 

Por el hijo que duerme entre tus brazos. 
Nido de suavidad, 

Madre augusta y sublime, madre nuestra, 
Tú eres la Inmortal 


Canción Triste 

Dos ternuras en mi alma, 

Luz y sombra, alba y ocaso: 
Ojos que me mirarán, 

Ojos que ya me miraron. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

39 


Manos que fueron caricia, 
Manos que acariciarán; 

Boca que resaba: Hija; 

Boca que dirá: Mamá. 

Forma triste que fué al surco 
Para dormir en la tierra; 
Forma niña con dos alas, 
Forma suave, forma nueva. 

Alma que se fué hada El, 
Caminito del azur; 

Alma que de El me viene, 
Dejando sendas de luz 

jHijito mío esperado! 

|Oómo te fuiste, papá! 

Este, recuerdo de llanto, 
Aquel, sonrisa augural. 

Y los dos tan enlazados 
En mi pobre corazón, 

Que abuelo 7 nieto son todo 
Mi anhelo de ser mejor; 

De cruzar la torva senda 
Siendo el bien, siendo la paz, 
Por mi padre que se fué, 

Por el hijo que vendrá. 



TRILOQIA DE LA MATERNIDAD 
40 


Canciones Por El Niño 

Que Llegó a Mis Brazos 


MATERNIDAD 

Nueve lunas en mi seno, 

Hijo mío, te llevé. 

Por ser custodia del tuyo, 
Sagrado mi cuerpo es. 

Nueve lunas todo mío, 
Escondido en mi regazo, 
Sintiendo tu corazón 
Latir lo mismo que un pájaro. 

Esa música sagrada 
Era mía, toda mía. 

Era yo tu pentagrama 
T tú toda la armonía. 

Un niño estaba en mi seno; 
Nadie, nadie lo veía. 

Sólo yo, que lo llevaba, 

Que era cáliz de su vida. 

Nueve lunas en mi seno 
Hijo mío te llevé; 

Por ser custodia del tuyo, 
Sagrado mí cuerpo es. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

41 


o y a Suprema 

¿Quién habla de joyas 
De soberbio brillo, 

Cuando entre mis tomos 
Tengo al hijo mió? 

¿Quién habla de flores? 
Sobre el corazón, 

To estrecho amorosa, 

La más bella flor. 

¿Hablásteis de mieles? 

Jamás he gustado 
Mieles exquisitas 
Cual las de sus labios. 

No me habléis de joyas, 

De mieles o flores; 

No os comprendería 
Mi materno goce. 

Porque con el niño 
Que duerme en mi falda. 

Es cual si las joyas 
Del mundo apresara. 

Y es cual si los frutos 

Y las flores todas, 

En mi pecho amante 
Guardara, gozosa. 

¿Cómo entendería 
Que hay algo más bello, 

Que hay algo más suave, 
Más dulce y más tierno. 


Que este bijito mío, 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

42 

Capullo de eneanto, 

Milagro de amores, 

Que duerme en mis brazos? 

No me habléis de joyas, 

De mieles o flores; 

No os comprendería 
Mi materno goce. 


asaron Los Reyes. 

M arojita está contenta; 

Pero tan contenta está, 

Que en su alegría no sabe 
% ha de reir o llorar. 

Es que pasaron los reyes, 

Los monarcas del ensueño, 

(Ella bien oyó en la noche 
El paso de sus camellos) 

Y en la cunita celeste, 

Pequeñita como un nido, 

Le pusieron al hermano 
Que hace tiempo había pedido. 

En vano en sus zapatitos 
Hay juguetes a porfía. 

No los ve, no quiere verlos 
Marujita. 

Que sus miradas no cesan 
De dirigirse a ese nido 
Celeste donde, entre tules, 

Duerme su lindo hermanito. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 
43 

Noche de Reyes, milagro 
De esperanzas y de ensueños. 
(Bien oyó mi Marujita 
El paso de los camellos). 

Es que los reyes pasaron 
Y, siempre suaves y buenos, 

Le dieron un hermanito 
Que compartirá sus juegos. 

1 Qué delicado y qué frágil 
En su cunita celeste! 
iCon qué cuidado infinito 
Lo habrán traído los reyes! 

Marujita está contenta; 

Pero tan contenta está, 

Que en su alegría no sabe 
Si ha de reir o llorar. 


£1 Niño Nuestro 

Este niño que ha llegado, 

En una fiesta augural, 

Capullito de ternura, 

Es nuestro y de nadie más. 

El es toda la fortuna, 

El es toda la ilusión. 

Laten nuestros corazones 
En su frágil corazón. 

En mi cuerpo fué tejido 
Con amores, beso a beso. 

En mi alma fué engarzado 
Con su ensueño y con mi en sue ñ o. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 
44 

Una brizna de lueero, 

Una brizna de infinito, 

Un ensne&o, una esperanza. 

Así, en labor de idealismo, 

Fué tejido dulcemente, 

Sueño a sueño, beso a beso, 

El cuerpo del hijo mío 
En el cáliz de mi cuerpo. 

Este niño que ha llegado, 

En una fiesta augund, 
Capullito de ternura, 

Es nuestro y de nadie más. 


El Milagro 

¿Sabéis el hechizo? 
¿Sabéis el milagro? 

Tengo una estrellita 
Dormida en les brazos. 

Una estrella rubia, 

Una estrella suave, 

Que fulgores puros 
En mi falda esparce. 

¿No veis que estoy llena 
De suave livor? 

Hay luz en mis ojos 
Y en mi corazón. 

¿Decís que es un niño? 
¿Qué sabéis vosotros? 

Es una estrellita 
Con fulgores de oro. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANt 

45 ' 

Me la dió la Luna» 

La dejó en mi falda. 

De su luz divina 
Llena tengo el alma. 

¿Visteis el hechizo? 

¿Sabéis el milagro? 

Tengo una estrellita 
Dormida en mis brazos. 


El Niño Se Duerme 

Cuando se duerme mi niño, 

Todo calla en derredor; 

No se oye más que el canto 
De mi amante corazón. 

El cielo enciende uno a uno 
Sus faroles de luceros, 

Para alumbrar dulcemente 
Los paisajes de sus sueños. 

Apaga el canto la fuente, 

Apaga su canto el mar, 

Y el viento se va muy lejos 
Con su terrible ulular. 

Cuando se duerme mi niño, 

Todo calla en derredor; 

No se oye más que el canto 
De mi amante corazón. 


1 + 1 = 2 

Uno más uno son dos, 

Y dos más uno son tres. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 
46 

Así dice la aritmética» 

Y tú lo dicea también. 

Mas» ¿sabes, hijito mío? 

Del sacro amor al conjuro, 
Cuando amantes te esperábamos. 
Papá 7 mamita eran uno. . . 

Y ahora que tú has llegado 
Para enjoyamos de ensueño, 
Para ceñimos de encantos 
En un milagroso juego, 

Los tres, enlazados siempre 
Del santo amor al conjuro, 

A pesar de la aritmética, 
Siempre, hijito, somos uno... 


Romance Del Lucero Niño 

Un lucerito gracioso, 

Rubio lo mismo que el Sol, 

Un día vino a la Tierra, 

Con el permiso de Dios. 

Tenía dos leves alas 
Entretejidas de ensueño. 

Con ellas voló a la Tierra 
El lucerito viajero. 

Cuando se vio en nuestro mundo 
Tuvo miedo y tuvo frío; 

Se acurrucó en un trigal 

Y allí se quedó dormido. 

Yo pasaba por los surcos 

Y lo alcé hasta mi regazo: 



MARUJA AQUIAR DE MARIANt 
47 


El ltioerito dormía 

Oon la sonrisa en los labios. 

Y fui cruzando las sendas 
Desmoronando distancias. 

Con suavidades de felpa, 

Como si tuviera alas. 

¿Qué llevas sobre tu pedio 
Que brilla tal como un sol? 

Y yo respondía a todos: 

Un lucerito de Dios. 

Mas al mostrarlo, oh, asombro, 
En mi regazo, dormido, 

Ya no estaba aquel lucero 
Bino el más hermoso niño. 

Si lo encontré en los trigales, 
Era mío, todo mío. 

Y canté llena de dicha, 

Porque al fin tenía un hijo. 

Y aquel lucero divino 
Ya no se apartó de mí; 

Es nuestro hijito adorado, 

Eres tú, mi Pelusín. 


La Cuna 

La cunita de mi niño 
Es milagro de primor; 
Tiene ternura de nido, 
Tibieza de corazón. 


La cunita de mi niño, 

Con mi canción viene y va; 



TRILOGÍA DE LA MATERNIDAD 

48 

Dulcemente, el niño mió, 

Se duerme con mi canter. 

Al fin queda quietecite, 
Suspendiendo con amor 
Al capullo de nú vida, 

Que en su comba se durmió. 

La cunita de mi niño 
Es milagro de primor ; 

Se dijera que fué hecha 
Con mi propio corazón. 


Canto De La Madr 

¿Que he sufrido mucho? 

¿Que mucho lloré? 

Tal vez sea cierto: 

De ayer nada sé. 

Me acosté llorando; 

Desperté dichosa. 

Reían los pájaros, 

Reía la aurora, 

Y yo entre mis brazos 
Me encontré este niño, 

Sin saber siquiera 
Cómo a ellos vino. 

¿Que he sufrido mucho? 

Quizás . . . Lo he olvidado. 

Sólo sé que tengo 
Un niño en los brazos; 

El niño que amante 
Mi vida aguardó; 

Que ha hecho me olvide 
De todo dolor. 



MARUJA AQUIAR DE MARIANI 

49 


Por él soy la dicha 
Del sueño logrado; 

Por él soy la madre 
Con su niño en brazos. 

Y una madre es dulce 
Milagro de paz, 
Ternura infinita 

Y amor inmortal; 
Olvido de todo 
Pasado dolor; 

Es beso y suspiro, 

Es ala y canción. 

Soy dicha presente; 

No sé del pasado: 

Soy sólo la madre 
Con su niño en brazos. 


Canción De Cuna N.* I 

Duérmete ya, hijito mío, 

Apretado a mi regazo, 

, Como se duerme en el nido, 

Soñando amores, el pájaro. 

Duérmete ya, hijito mío. 

El cielo apagó el farol 
Luminoso de la tarde 
Y la Tierra se durmió. 

El viento es como un suspiro; 

Sólo un murmullo es el mar; 

Las estrellas en el cielo 
Abren rosas de cristal. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

50 


Todo duerme, hijito mío. 

Sólo está alerta mi canto, 
Mientras pía tristemente 
Algún pájaro extraviado. 

Tú también te irás durmiendo 
Mecido por mi cantar. 

Como se duerme la Tierra 
Soñando en la eternidad. 

Que cuando ya estés dormido, 
La lunita bajará 
Para prender en tu sueño 
Una rosa de cristal. 


Canción De Cuna N. a II 

Este niño mío 
Se durmió en mi falda : 

Bogita mimosa 
Prendida a la rama; 

Estrella friolenta; 

Pajarito inquieto, 

Que vuelve a su nido 
Cansado de vuelos. 

Bien apretadito 
A mí se durmió, 

En sus ojos Luna 
Y en su boca Sol. 

Sonriendo de dioha 
Como un querubín. 

El pequeño mío 
Be ha dormido en mi. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

51 


Canción De Cuna N.* III 

Duérmete, hijo mío; 

Duerme sin temor. 

Velando tu sueño 
Va mi corazón. 


Queda entre tus manos, 
Cual trompo rubí, 
Fruto que en mi vida 
Late para ti. 

Orquídea de amores, 
Cajita de música. 

8i entre tus manitas 
Nerviosas lo estrujas, 
Te dará canciones 
T miel maternal, 
Porque es todo tuyo 
Mi amante panal. 

Duerme niño mío; 
Duerme sin temor. 
Velando tu sueño 
Va mi corazón. 


Canción De Cuna N.* IV 

Arrorró mi niño, 

Capullo de luz 
Que bajó a mi rama 
Desde el cielo azul. 

Va todo se duerme. 

Porque duerme el Sol, 

La Tierra ha apagado 
Bu inmensa canción. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 
52 

Las niñas espigas 
Dormiditas van 
En los brazos de oro 
Del padre trigal. 

Las ramas sostienen 
Los nidos dormidos, 

Y el viento gigante 

Se duerme en los pinos. 

Las olas buscaron 
La materna playa 

Y en ella se duermen, 

De jugar cansadas. 

Todo se ba dormido, 

Hijito, en la Tierra. 

Se hizo el silencio. 

Tan solo golpea, 

Jugando, en los aires, 

Mi cantar de cuna, 

Con notas de besos 

Y acordes de luna. 

Duerme, hijito mío, 

Te ciñe el silencio 
De la Tierra madre, 

Que es trompo con sueño. 


Canción De Cuna N.° V 

Duérmete mi niño, 

Que apenas te duermas, 

Vendrá Blanca Nieve, 

Vendrá Cenicienta; 


El patito feo, 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

53 

Los siete enanitos, 

El gato con botas, 

Y el bnen Pulgarcito. 

Jugarán contigo, 

T en su ronda alada 
Danzarán las silfides, 
Cantarán las badas. 

Duerme, niño mío. 

Sólo si te duermes, 

Vendrá Cenicienta, 

Vendrá Blanca Nieve. 

T el mundo encantado 
Que está tras del sueño, 
Bajará a tu lado 
Con su ideal cortejo. 

Duérmete, mi niño, 

Que si duermes pronto, 
Junto a tu cunita 
Danzarán los gnomos. 


¿Por qué? 

¿Que por qué en juego de alada armonía* 

Como los cristales de un gran surtidor, 

Se elevan los versos; que por qué en mi pecho 
Canta el corazón? 

¿Que por qué la senda se ha tornado fácil 
Y es mi boca nido de clara sonrisa? 

¿Que yo ayer tan seria, que yo ayer tan triste, 
Me he tomado niña? 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

54 

¿El por qué? ¿La causa de todo este hechizo? 
¿El dulce secreto del suave milagro? 

7o no lo poseo porque está en la gracia 
De este niño mío que duerme en mi» brazos. 

Por él soy la niña que cree en los Beyes; 

Por él soy caricia y alada canción, 

7 para que juegue, cajita de música, 

Le di el corazón. 

No me pertenezco, ya soy de este niño 
Tan frágil, tan puro que duerme en mis brazos. 
Preguntadle, el sólo podría deciros 
Por qué río y canto. 


K a r m a 

Ha tiempo, {muchos siglos! en vidas muy lejanas. 
De las que sólo rastros registra el subconsciente, 
7o te cité a esta vida, yo te cité a mi vida, 
Soñando ser custodia de tu alma celeste. 

7 así un lazo anudamos, un lazo fuerte, tanto 
Que los siglos — puñales — cortarlo no pudieron. 

Yo te cité a esta vida, yo te cité a mi vida, 

Para darte por cuna de ternura mi cuerpo. 

Fué una cita de almas, tan lejana que el eco, 

A través de los siglos, pequeñín, perduró. 

La conciencia vislumbra y el cerebro no sabe. 

Mas lo sabe y lo siente todo mi corazón. 

7 llegaste colmando de éxtasis mi vida; 

Por la cita suprema en mis brazos estás; 

Tu cuerpo milagroso me embriaga de ternura 
7 tus labios de mieles balbucean: Mamá. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 
95 — 

Entre todo regazo de mujer, entre todo, 

Solamente en el mío tú podías dormir; 

Yo te estaba esperando y era toda armonía; 

Y era la luz sin nombre, la que no tiene fin. 

Yo llegué, y tú llegaste por senderos sutiles; 
Estábamos seguros los dos de nuestro encuentro, 
Porque con el Amado pactamos reencontrarte, 

Para formar los tres el acorde perfecto. 

Yo bendigo el instante en que te dije “Espérame**; 
Yo bendigo la cita que hace siglos te di. 

Por ella, de entre toda mujer tú me elegiste, 

Y por ella en mi seno te inclinaste a dormir. 

Dios bendiga la cita que se pierde en los tiempos; 

Por ella, niño mío, ya en mis brazos estás; 

Por ella se ha trocado en tu nido mi falda 

Y tus labios de mieles balbucean Mamá. 


¡Upa!... 

Mi niño ensaya sus pasos, 

Sus torpes pasos, con miedo: 

Pajarillo temeroso 

Que ensayara el primer vuelo. 

De pronto la débil planta 
Vacila y oon torpe gesto, 

El medroso pajarillo 
Da de bruces en el suelo. 

|Upa(... le grita mi alma; 
(Upa!... dice el corazón. 
|Upa! canto de energía 
Que es luminoso excelsior. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

96 

Arriba, mi paj arillo, 

Que aquel que caminar sabe, 
Aprender debe la ciencia 
Divina de levantarse. 

T al ver mi clara sonrisa, 

Mi nene el puchero quiebra 
T del suelo se levanta 
Con una energía nueva. 

¡Ah, si pudiera mi vida 
Ir contigo en el sendero; 
Vigilar toda tu marcha 
Como en los días primeros! 

Cuando cayeras, doliente, 

To, atenaceando mi angustia, 
Con una clara sonrisa 
Te diría; Hijito, ¡Upa! 

Y si ya el postrero viaje 
A Dios hubiera emprendido, 
Te dejara el corazón 
Para que marche contigo. 

Que si vacila tu planta, 

Mi vida, que es toda tuya, 
Pudiera, con toda el alma, 
Chitar a tu lado: ¡Upa!... 


MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

57 


Romances Para Mi Niño. 


SÉ HALCONERO 

Sé halconero de estrellas, hijo mío. 

Adiestra el mago halcón de tns ensueños, 

T lánzalo al azul a lograr astros, 

En un sublime, en un triunfante vuelo. 

¿Que llega derrotado porque escasas 
Son sus fuerzas? No importa. Haz que de nuevo 
Se eleve hasta el azul a asir la estrella 
Que brilla para tí, dulce halconero. 

Una noche verás que se realiza 
El portento magnífico. El halcón 
Traerá en el engarce de su pico 
Un lucero de cálido fulgor. 

Es el tuyo. . . Por él toda tu vida 
Se aromará de luz y de quimera, 

Halconero triunfal que lograr pudo 
El milagro radiante de su estrella. 


Las Islas 

Las islas son niñas, niñas prisioneras 
En la falda inmensa y celeste del mar, 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 
58 

Que les brinda bellos, graciosos juguetee, 
Para que no extrañen su gran soledad. 

Las viste con trajes de oscura cretona, 

Cien motivos suaves de musgo les da, 

T adornos de mil caracoles de nácar 
7 ajorcas graciosas de raro coral. 

De lejos les traen las olas viajeras, 

Bonitas echarpes de cándida espuma, 

Que el mar amoroso a sus pétreas gargantas, 
En fiesta de locas tormentas anuda. 

Les vuelca en la falda gaviotas alegres, 

Que en bellas bandadas las ciñen, traviesas, 
7 las islas niñas las mecen lo mismo 
Que si fueran lindas, vivientes muñecas. 

Las islas son niñas, niñas prisioneras 
En el hondo abrazo celeste del mar, 

Que inventa mil bellos, vivientes juguetes, 
Para que no extrañen su gran soledad. 


Plegar ia Por El Pájaro 

Tira lejos esa honda, 

Niño mío. 

La honda quiebra los vuelos 
7 hace enmudecer los trinos. 

La honda siembra tristeza 
Infinita en los ramajes; 

Por sus pajarillos muertos, 

Lloran de angustia los árboles. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANt 
59 

Tira lejos esa honda; 

Que tus manos, 

Esas lindas manecitas, 

No den la muerte a los pájaros. 

Que el pájaro, niño mío, 

Es tu hermanito menor; 

Es como tú la alegría, 

Como tú, vuelo 7 canción. 

Quebrar la vida de un pájaro 
Es robar la nota inquieta 
A la inmensa sinfonía 
De la gran naturaleza. 

Sé su amigo, niño mío; 

Sé su amparo y protección; 
Dale toda la ternura 
De un buen hermano mayor. 

Mi pajarillo, entre todos 
El más bello y más inquieto : 

Sé amor para tus hermanos 
En armonías y en vuelo. 

Respeta sus vidas frágiles, 

Que son como tú la aurora. 

Mi pajarillo travieso: 

{Tira lejos esa honda! 


El Huevo 

El huevito es cajita de magia, 
Sin resortes, sin tapa ni llave. 

Sin embargo, llegado el momento, 
La graciosa cajita se abre. . . 


TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

60 

¿Qué se oculta en su seno? Anhelante 

Y embriagada de amor maternal, 

La gallina oye dentro una música: 

Pi, pi, pi... . Buenos dias, mamá. 

Y la rara cajita-sorpresa, 

Sin resortes, sin tapa ni liare, 
Juguetito de magia encantado, 
Lentamente se abre, se abre. . . 

De su seno, viviente sorpresa, 
Ovillito de oro solar, 

Surge un rubio pollito exclamando: 
Pi, pi, pi. . . Buenos días, mamá. . . 


El Viento 

El viento es un niño, un niño gigante, 
Muchacho travieso, indómito, alegre. 

El cree que el cielo y la Tierra se han hecho 
Para que en sus manos sean un juguete. 

Levanta las nubes de grises vellones, 

Se las lleva lejos, luego, irreverente, 

Al cielo le pone una inmensa peluca 
De claros celajes, flexibles y leves. 

Levanta las olas, y luego, silbando, 

Las deja al abismo celeste caer; 

Sacude sus manos, riendo, travieso, 

Y libre de cargas se lanza a correr. 

Deshoja las rosas y una por una 
Da al aire sus alas porque el postrer pétalo 
Le dirá si el hada Brisa, frágil niña, 
Amará algún día a este niño inmenso. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

61 


Sopla en las veletas, que giran y giran, 

Y el bnen viento ríe viéndolas danzar; 

Es su risa fusta que azota iracunda 
El ramaje oscuro del vasto pinar. 

Convierte en columpio las aspas inmensas 
Del viejo molino, y es el surtidor 
Un trompo que danza, bajo la gran chaura 
De su loco aliento, como un corazón. 

El viento es un niño, un niño gigante 
Sediento de juegos. El cree que el mar, 

La Tierra y el cielo se ban hecho tan solo 
Para que con ellos se ponga a jugar. 


La Estrella 

A cada ser Dios regala, 

Al nacer, brillante estrella. 
Todos tenemos un astro 
En la sideral pradera. 

Ese lucero nos sirve 
De norte en la noche umbría; 
Es gema que has de engarzar 
En el oro de tu vida. 

Para que enjoyes de luz 
E idealismo tus ensueños, 

Dios te ha dado, hiiito mío, 
Ese diáfano lucero. 

Y si quieres arribar 
Al País de la Belleza, 

En tu viaje por el mundo 
“Ata tu carro a esa estrella”. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

62 

La Campana 

La campana es una abuela 
Que tiene tan solo un diente; 

Se encuentra muy preocupada, 
Porque siente que se mueve, 

Que va y viene en loca fiesta 
Golpeándole las mejillas, 

Sin escuchar los lamentos 
De la pobre viejecita. 

Misia Campana está triste; 

Y es que a cada instante teme, 
Tan fio jo como se encuentra, 
Perder su dulce diente. . . 


La Mariposa 

Mariposa siempre inquieta, 
Banderita de colores, 

Libro de cuentos do estudian 
Los enanos sus lecciones. 

Z1 hada Luna suspira 
Por un alfiler de sol. 

Para llevarte en su pecho 
Como un bello prendedor. 

Cometa ideal, que los gnomos, 
Con piolín de azur remontan; 
Luoerito diminuto 
Parpadeando entre las rosas; 

Suspiro que se hizo ala 
Para encantar al vergel; 



MARUJA AGUIAR DE MARiANI 

63 

Pétalo de rara orquídea, 

Lira, verso, luz y miel. 


as Siete Hermanitas 

Siete hijitas tiene Enterpe: 

Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si. 

Enlazadas dulcemente, 

No se cansan de reir. 

Juegan a darse un abraso 
En un acorde armonioso; 

Juegan a correrse, alegres. 

En una escala, i Qué gozo 

Sienten las notas inquietas! 

Se dispersan, se entrelazan, 

Se aquietan cuando un silencio. 

Severo, las amenaza. 

7 en una fiesta de tonos 
Que se eleva hasta el zafir, 

Cantan las siete hermanitas: 

Do, re, mi, fa, sol, la, si. . . 


Don Conejo 

Don Conejo salió de paseo 
Por los campos cubiertos de soL 
Sus orejas muy largas se hierguen 
En un gesto de gran precaución. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

64 . 

Se dijera, al mirarlas tan tiesas, 

Los dos brazos de un móvil oompás, 
Que señalan un ángulo obtuso 
O una V sobre el rubio trigal. 

Don Conejo se va de paseo. . . 

¡Cómo brillan, colmadas de sol, 

Sus pupilas rubíes do vueloa 
La amapola su bello rubor! 

Ríe el campo mirando al paseante, 
Que entre frágiles, rojas verbenas, 
Va marcando un gran ángulo agudo 
Con sus tiesas y largas orejas. 


La Montaña 

La gran señora Montaña 
Tiene peluca de nieve, 

Un batón de rocas grises 

Y un gran moño de edelweis. 

Tiene un cinturón de pinos 
Que le circunda los flancos, 
Un bonito chal de liqúenes 

Y grandes gafas de lagos. 

En el ruedo de su pétreo, 

Su pintoresco batón, 

Tiene adornos de casitas 
Enjoyadas de áureo sol. 

A veces, misia Montaña, 

Por una pena secreta, 

Llora frías, tristes lágrimas 
Por sus ojos de neveras. 



MARUJA AQUIAR DE MARIANI 

65 

Mas en los días dichosos 
Que viste galanos trajes, 

Triscan rebaños inquietos 
En sus faldas maternales. 

Y acuna llena de dicha, 
Mirando siempre al zafir, 

Los rebaños de corderos 

Y el idilio pastoril. 

La gran señora Montaña 
Tiene peluca de nieve, 

Un batón de rocas grises 

Y un gran moño de edelweis . . . 


Los Patitos Van De Paseo 

Copitos de lana rubia, 

Los lindos patitos van 
Buscando, con torpe paso, 

La laguna de cristal. 

Madre pata va delante 
Guiando la caravana, 

Que por el césped, traviesa, 

Picoteando se derrama. 

Aquí caigo, allá levanto, 
iQué torpeza para andar! 

La madre, toda apurada, 

No cesa de rezongar. 

Pero los lindos patitos, 

Tan rubios como el buen sol, 

Avanzan sin inmutarse 
Ante el materno clamor. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

66 


T es que saben los pequeños 
Que después de tanto afán, 
Han de tener como premio, 
La laguna de cristal. 


El Ciprés 

El ciprés es un gigante 
Orare, severo y ceñudo; 

Se hiergue, envuelto su cuerpo 
En triste gabán oscuro. 

Mas Setiembre es atrevido» 

T al gigante no respeta. 

Le pone corbata de oro, 

7 después, con hechicera 

Gracia, de bonitos nidos 
Colmando, travieso, va 
Los cien bolsillos inmensos 
Del pardo y triste gabán. 


Canción Del Botoncito De Nácar 

Eramos doce hermanitos. 

Doce botones de nácar, 

Con caras de luna llena, 

Redonditas e irisadas. 

Eramos doce hermanitos 
Bien sujetos a un cartón, 

T así juntos, una tarde, 

El tendero nos vendió. 


MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

67 

La mano de una modista 
Nos separó sin piedad. 
¡Cnanto lloramos entonces! 
¡Tenernos que separar! 

Eramos doce hermanitos 
¡Qué alegría sin igual! 
Eramos doce hermanitos 
T hoy muero en la soledad. 


El Benteveo 

Benteveo, Benteveo, 

Que es un gran madrugador, 
Ha abandonado su nido 
Con la salida del Sol. 

Cuidadoso, se dispone 
A preparar su vestido, 
Alisando con primor 
Su lindo peto amarillo. 

Prende en el pico el capullo 
De su canto: “benteveo”, 

T después de contemplar 
Su tocado, con esmero 

Se coloca en la cabeza, 

En gesto de gracia suma, 
Entre plumajes de oro, 

Su coronita de luna . . . 


El Cardenal 

Para salir a paseo 
El cardenal, presuroso, 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

68 

Be pone con gracia suma, 

Su lindo bonete rojo. 

Es un gorrito encamado 
Color de la flor de ceibo. 
Parece un rubí de plumas 
O un corazón de muñeco. 

Lindo bonete encamado 
Que le da aspecto de gnomo; 
Ascua roja y fulgurante 
Como un rubí milagroso. 

El cardenal, de paseo 
Con él se va muy alegre, 

Cual si llevara un airón 
Tejido con sol poniente; 

Airón que luce los tonos 
Del ibisco y del malvón, 
Bonetito de juguete, 

Ascua, gema, llama y flor. 


Canción De La Gota De Agua 

Soy la gotita de agua, 

Martillito de cristal, 

Lindo mundo de juguete 
Perdido en la inmensidad. 

Subo y bajo en loco juego; 

Voy al cielo, luego al campo; 

Lavo la cara a las hojas, 

La sed, dulcemente, apago. 


Hoy en el pétalo frágil, 
Mañana en doliente herida; 



MARUJA AGUIAR DE MARIANt 

69 

Hoy en la nube viajera, 

Más tarde en la inmensa cima. 

Nieve y hielo, escarcha y loco 
Granizo, leve rocío. 

Hoy en las aguas del mar, 
Después en el manso río. 

Hoy en la charca doliente, 
Mañana en la fuente pura. 

Soy cascada bulliciosa, 

Soy la nieve de la altura. 

Multiforme, multialada, 

Inasible y siempre nueva, 

Soy la misma, sólo cambio 
De forma, nunca de esencia. 

Hielo, vapor y rocío, 

Escarcha, granizo y nieve, 

Soy el agua multiforme, 
Siempre alada y niña siempre. 

Soy la gotita de agua, 

Martillito de cristal, 

Soy mundo liliputiense, 

Viajero en la inmensidad. 


ececito Platea 

El pececito de plata 
Juega, travieso, en la fuente; 
Finge un rayito de luna 
En un cielo de juguete. 

Eléctrico submarino 
Para un mar de Liliput; 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

■ 70 

Nerviosa joya de plata 
En un gran estuche azul. 

Agujita de crochet 

Que apresa sedas de espumas, 

En una labor de nácar, 

En una labor de luna. 

Punzón que dibuja ojales 
En la tela azul del agua, 

Juega que juega en la fuente, 
El pecedto de plata. 


El Pollito 

La cajita de sorpresa 

Del huevo se abrió de pronto, 

7 salió un lindo pollito, 

Con traje color de aromo. 

Mira inquieto y asombrado 
La casita que dejó, 

T el mundo que le rodea, 

Que es como un huevo mayor. 

Tiene linda caperuza, 

7 yo mirándolo creo 

Que es algún gnomo escapado 

De los libritos de cuentos. 


La cajita de sorpresa 
Del huevo recién se abrió, 
7 salió un lindo pollito 
Todo vestido de soL 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

— 71 


Romance Del Arbolito 
Que Tiene Tutor 

Hay frente a mi casa, 

Verde centinela, 

Un pequeño árbol 
Qne tiene niñera. 

Es tan peqneñito 
Qne no va a la escuela, 

Y eso que ya tiene 
Gorra de hojas nuevas. 

Paradito siempre 
Frente a casa está, 

Lleno de gorriones 
Su pardo gabán. 

El se cree grande, 

Sueña ir a la escuela, 

Pero es tan chiquito, 

Que tiene niñera. . . 


El T r é b o i 

Tres deditos tiene el trébol 
Tres deditos recortados; 

A algunos, por excepción, 
A veces les nacen cuatro. 

Y se quedan muy abiertos 
Fingiendo el punto de crus 
De un canavá de gigantes, 
Molino de Liliput. 


Tres deditos tiene el trébol, 
Durante el día extendidos; 



TRILOGIA OE LA MATERNIDAD 

72 


En la noche replegados, 
Gomo el puñito de nn niño. 

Tres deditos tiene el trébol, 
Tres deditos, nada más. 
Aquellos qne tienen cuatro 
¡Qué orgullosos estarán! 


Romance Del Alamo 
y El Nido 

El álamo gigantón 
Juega lo mismo que un niño; 

Juega a llevar a babuchas 
La carga frágil de un nido. 

Entre sus ramas, seguro, 

El nido alegre se mece, 

Protegido por las hojas, 

Que son cien mil manos verdes. 

Olvidado de su rol 
De gigante centinela, 

Con su carga de pichones, 

Feliz, el álamo juega. 

Cristobalón del sendero, 

Oigante de alma de niño, 

Lleva a babuchas, gozoso, 

La frágil carga del nido. 


La Familia Gallínee 


La gallina bataraza, 

De negro 7 blanco batán, 



MARUJA AGUIAR OE MARIANI 

73 


Va a dar un lindo paseo 
Con su rubio batallón. 

Posee doce pollitos; 

Son, Señor, una docena; 
6on doce pompones rubios. 
Vivientes borlas de seda. 

Van piando, temerosos, 

En tomo a la bataraza. 

En una línea ora recta, 
Ora curva, ora quebrada. 

La señora Bataraza, 

Esta mañana de sol, 

Va a dar un lindo paseo 
Con su rubio batallón. 


La Llama 

Juega, juega la llamita, 
Estandarte de fulgor, 

Vela roja desplegada, 

Sobre un lago de carbón. 

Pulpo de cíen locos brazos 
Que se anudan, que se quiebran. 
Que se alargan, juguetones, 
Soñando lograr su presa. 

Mano de dedos inquietos, 
Banderita hecha jirones, 

Tela de mágica araña, 

Rubí de inquietos fulgores. 

Arbolito de coral 

Que extiende móviles ramas. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

74 


Motivo de ñandutí 
De una encajera fantástica. 

En una fiesta de rojo 
Snbe la traviesa llama, 

Pájaro de alas punzó 

Que está preso entre las ascuas. 

7 aunque ese sueño de espacio 
Consuma su frágil vida, 

Sueña volar a la luz. 

Bien arriba, bien arriba. 

Porque en lo alto, muy alto, 
En el predio azul de Dios, 

Vió girar ceñido en llamas, 

El rojo trompo del sol. 


Pececito Rojo 

El pececito rubí. 

Pétalo de rara flor, 

En el centro de la fuente 
Finge un vivo corazón; 

Corazón para muñecas 
Que se cayó en el acuario, 
Puñalito de juguete 
Del país de los enanos; 

Mancha nerviosa de lacre, 
Plegadera de coral, 

Que va abriendo en loco juego 
Las páginas de cristal; 


Flor de ceibo que en la fuente 
Va nadando caprichosa ; 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

75 


Ala traviesa, perdida 
Por un ave fabulosa; 

Puñalito de juguete 
Que hiere el regazo azul, 

Aguja eléctrica y viva 
Con cien reflejos de luz; 

En la fuente, entre nenúfares, 
Va el pececito rubí, 

Punzón que hiere, travieso, 

El canavá de zafir. 

Pincelada de ocre vivo, 

Juguetito caprichoso, 

Tiene reflejos de iris, 

Tiene reflejos de oro. 

Como una agujita inquieta 
En las aguas de zafir, 

Va y viene hilvanando espumas 
El pececito rubí. 


El Arbolito 

Arbolito del gran patio 
De mi escuela, estás parado 
Frente a mi clase y pareces 
Alumno de primer año. 

Eres un niño estudioso. 
Siempre te oigo repetir, 
Con tus gorriones alegres, 
Las silabas pi, pi, pi. . . 

Escuchas a mi maestra 
Frente a la clase parado, 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

76 

Y eres, más que un arbolito. 
Alumno de primer año. 


Canción Del Copito 
De Nieve 

Danza alegre de la nieve, 

Danza de nevados pájaros: 

Allá arriba, la lunita 
De cristal, se hizo pedazos. . . 

Cae un billón de copitos, 

Maripositas de albor. 

£1 paisaje se arrebuja 
En un inmenso edredón. 

La luna llena en el cielo, 

Sin pensarlo se hizo trizas 
V con sus albos fragmentos 
Cubrió toda la campiña. 

T las estrellas coquetas 
Sollozan con desconsuelo, 

Que para ver su belleza 
Ya no tendrán más espejo. 

Danza alegre de la nieve, 

Danza de nevados pájaros: 

Allá arriba, la lunita 
De cristal, se hizo pedazos. 


Ideal Derrota 

■•fuérzate en vencemos, hijo mío. 
Ese es tu deber. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

77 

Te dimos lo mejor de nuestras vidas: 
Debes vencer. 

Has de lograr las cumbres que soñamos 
Una vez escalar; 

Has de mirar más lejos que nosotros: 
Debes volar. 

T sólo derrotándonos, pequeño, 

Lograrás ese goce 

De proclamamos, por la ideal derrota, 
Supremos vencedores. 


Gallito Blanco 

El señor gallito blanco 
Tiene una cresta punzó, 

' Media luna de juguete 
Con piquitos de festón. 

Hoz sangrienta que se hiergue 
Si el gallito está enojado, 

Y que en horas de bonanza 
Es una gorra de vasco. 

Fez recortado en cretona 
Para el gallito sultán; 

Guadañita de juguete 

Que no ha aprendido a segar. 

El señor gallito blanco 
Luce orgulloso su cresta, 

Que en su cabeza nevada 
Tiene fulgores de tea. 

Y avanza lo más orondo 
Con esa boina punzó, 



TRILOGIA DE LA MATERNIOAO 

78 


Que es guadaña, media luna, 
Ascua, tea, fez 7 hoz. 


Logra Estrellas 

Hijo mío, tienes temple 
De soberbio cazador; 

En una audaz, fuerte águila, 
Convierte tu corazón. 

Aguilucho milagroso, 

Aguilucho del ideal, 

Busca presas de luceros, 

Aves de la inmensidad. 

Aguilucho milagroso: 

Las presas de acá desdeña. 
¿Quién en la tierra cazara 
Si puede lograr estrellas? 

Adiestra tu corazón 
T lánzalo al infinito. 

Ta verás cómo te trae 
Un astro preso en el pico. 

Después. . . después, niño mió, 
Seguirás soberbias sendas, 
Alumbradas triunfalmente 
Por el fulgor de esa estrella. 


Así Te Soñé Yo 


Hijo, escucha: tú eres el divino 
Constructor de tu vida. 



MARUJA AGUIAR OE MARIANI 

79 

fias de ella una estatua, frente al cielo 
T a los astros erguida. 

Cuida todo detalle, que el artista 
No desdeña ninguno. 

Sé una estatua soberbia, vigorosa, 

De mármol impoluto. 

T levántate así frente a la vida, 

Sereno, sin temor; 

La frente bien erguida hacia los cielos; 
Que la acaricie el sol. 

No te olvides que tú, hijo, tú solo 
Has de crear la obra. 

Dale todo tu amor, toda tu alma, 

Y la verás gloriosa. 

Así 70 te soñé, pequeño mío, 

Y así sé que serás: 

Todo mármol el cuerpo y animado 
Por un alma inmortal. 

Cuerpo recio y espíritu con alas, 

Así te soñé yo. 

¡Ah! no te olvides que la estatua tiene 
Que tener corazón. 


Aprende Tu Lección 

No pases por la vida inútilmente: 

Aprende tu lección, 

Que al final del camino, tu experiencia 
Te pedirá el Señor. 


De acuerdo con tus fuerzas, tu tarea 
Elige, que en la ciencia, en el taller, 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 
80 


Sobre el surco, en el arte siempre se 
Una ocasión de realizar el bien. 

Investiga y observa. No te olvides 
Que al final el Señor, 

Maestro de la Vida, ha de pedirte 
Que digas la lección. 

Y | ay de ti! si tu tiempo derrochaste: 
Volverás al dolor 

De vivir tantas veces cuantas tardes 
En saber tu lección. 


«N o Te Des Por Vencido 
Ni Aun Vencido» 

Sobre las briznas de la flor trizada, 

Alza la gracia alada de otra flor; 

Sobre las ruinas de un ideal deshecho, 

Pon, sin duelos ni angustia, el corazón. 

Es tu deber buscar nuevos senderos. 

¿Que se entrecruzan; que tú siempre ignoras 
Al final de qué senda o qué camino 
Te espera con sus lauros la victoria? 

No importa. ¡A conquistarla! Los fracasos 
No han de quebrar tus alas, que nacieron 
Para abrirse soberbias, milagrosas, 

Bajo la comba, toda luz, del cielo. 

Levántate, hijo mío, del fracaso. 

Sobre la gracia muerta de una flor, 



MARUJA AQUIAR DE MARIANI 

81 


Arquitecto de ensueños y esperanzas, 
Pon la piedra angular del corazón, 

7 alza tu torre de marfil augusto 
Poniendo el corazón en esa empresa, 
7 llegará una noche de milagro, 

Con su cúpula de oro, a las estrellas. 


Realiza 

Si tú quieres triunfar, hijo, realiza; 

Haz las cosas. La vida es toda acción. 
El triunfo es de aquellos que trabajan 
Bien alegre y ligero el corazón. 

Si tú quieres triunfar, hijo, realiza; 

La vida no se da, debes lograrla. 

Si la miras dudando, si vacilas, 

Serás último ; aquel que se retrasa 
No logrará las flores milagrosas 
Que se abren, impolutas, en la cima. 

Si deseas triunfar, trabaja siempre; 

Si deseas vivir, siempre realiza. 


La Casita De Las Llamas 

La casita de la homalla 
Es encantada mansión; 

Las llamas que en ella danzan 
La decoran de punzó. 

Tiene un corredor muy largo 
Que va hasta la chimenea, 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAO 
82 

Por la que sube danzando 
Don Humo, basta la azotea. 

Tiene también piso bajo, 

Que habita doña Ceniza» 

Con linda puerta a la calle 
De la enlosada cocina. 

La casita de la homalla 
Guarda un mundo en su interior; 
Allí viven las llamitas, 

Con su padre, don Carbón. 

¡T cómo juegan felices ! 
Destrenzan sus rizos áureos, 

T luciendo bellas túnicas 
De ardiente tul encamado, 

Se elevan en fiesta alegre, 
Chisporroteando de risa, 

Mientras las ascuas aplauden 
Restallando de alegría. 

Juegan las llamitas locas 
En su casa de la homalla» 
Sueltas al viento, graciosas, 

Sus cabelleras doradas. 

Y cantan tejiendo rondas 

Y ríen ebrias de dicha 
Por las mil bocas inquietas, 
Luminosas de sus chispas. 


Espera. . . 

¿Que el dolor te golpea y el fracaso 
Cruel te acecha a lo largo de tu empresa? 


MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

: 83 

Ho desmayes, no dudes del triunfo. 

Espera. . . 

Espera, que jamás quedó el esfuerzo 
Sin conquistar el anhelado lauro. 

El triunfo es más grande y más hermoso, 
Cuando sigue al fracaso. 

Haga con la derrota una ballesta 
Tu firme, inquebrantable voluntad, 

T pon en ella el corazón herido, 

Que el dardo llegará. 

Ho desmayes, no llores tu fracaso, 
ni rumies tu impotencia. 

Sea tu corazón el nuevo dardo 
Y la voluntad, ballesta. 


Pollito De Incubador 

Pollito de incubadora 
Se siente muy desgraciado. 

¡Pobre pollito de inclusa. 

Sin cariño y sin amparo ! 

Apenas dejó, curioso, 

La linda caja del huevo, 

Se vió solo y ¡tan chiquito 
Frente al mundo, que es inmenso ! 

Mira a otros pollos felices 
Que tienen a su mamá, 

Y una mamá da dos alas 
Cual las del ángel guardián. 

Una mamá es sacrificio, 

Es amparo y protección. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

— 84 


Los pollitos son racimos 
Bajo sus alas de amor. 

Los pollitos son espiga 
Qne en el día se desgrana, 

7 por la noche se aprieta. 
Mimosa, en las tibias alas. 

Pollito de incubadora 
No tiene quien lo defienda, 

T aunque solloce ¡Mamá! 
Ninguna voz le contesta. 

Los pollos adolescentes 
Lo golpean y lo empujan. 
Nadie viene a defenderle: 

Es pollito de la inclusa. 

Y su nodriza mecánica 
Mira sin ver su dolor. 

Se olvidaron de ponerle 
Un materno corazón. 

Y aunque es inmensa gallina, 
Que en sus bolsillos mantiene 
A sus hijitos postizos 

Bien calientes, 

Falla en la parte más noble; 
Que su ingenioso inventor 
Ha olvidado colocarle 
De una madre el corazón. 

Por eso es que sólo atiende 
Á incubar cientos de huevos. 
De pollitos que despiertan 
Sus bolsillos tiene llenos. 

Mas como madre mecánica 
No le pidáis nada más. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

— , 89 

Por eso llora el pollito 
El dolor de su orfandad. 

Por eso es que los mayores 
Del pobrecito se abusan: 

No tiene quien lo defienda, 
Que es pollito de la inclusa. . . 


El Canario 

Juguete leve y gracioso, 
Juguetito de oro vivo, 

Linda cajita de música, 

Toda colmada de trinos; 

Bayito de sol alado, 
Orquídea armoniosa y rubia, 
Linda saeta encantada, 
Juguete vivo de plumas; 

Bello gnomo engalanado 
Con caperuza de oro: 
Prisionero en tu palacio, 

Tu ñandutí primoroso 
De cantos tejes y tejes, 
Frágil y lindo canario, 
Orquídea graciosa y móvil, 
Bayito de sol alado. 


Historia Curiosa 

Pastorcito de madera 
Se casó con la zagala. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 
86 

Bajo la sombra de un pino 
Alzaron su linda casa. 

Ella prepara el almuerzo, 

Cuida el hogar y la huerta, 

Y él lleva al campo el rebaño 
De ovejitas de madera. 

Cuando se acerca la noche, 

A su casita regresa, 

Donde le aguarda impaciente 
La zagala, ante la puerta. 

Guarda el pastor, cuidadoso, 

En el corral las ovejas, 

Y penetra canturreando 
En su casa de madera. 

¡Qué dichoso son los dos, 

Mi pastor y mi zagala, 

Que elevaron bajo el pino 
Su linda casita blanca! 


a Lunita Coquet 

La Luna Luna redonda, 

En el espejo del agua 
No se cansa de mirar 
Su linda cara plateada. 

Le habla el cristal del hechizo 
De su faz de Colombina. 

La Luna Luna escuchándolo 
Sonríe con picardía. 

Con el cisne hecho de nubes 
Empolva su blanca faz, 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 
87 


Y de nuevo se contempla 
En las aguas de cristal. 

El cisne luego sacude 
En la celeste polvera, 

Y salpica el cielo inmenso 
Oon albo polvo de estrellas. 


El Sauce 

Surtidor de tiernas hojas, 
Lluvia leve de verdor, 
Extraña luz de Bengala 
Que fuera a buscar al sol 
Y que cae hacia la tierra 
En melancólica lluvia 
De ramas lánguidas, lacias, 
En balanceos de cuna; 

Paraguas verde del lago, 
Quitasol de las verbenas, 
Cohete glauco que se abre 
En un haz sobre la tierra, 
El sauce hiergue su cuerpo 
En tanto que su cabeza, 
Bajo el peso de un ensueño, 
Sobre el lago se doblega. 


Habla El Agua 

Niño, hermano en alegría, 
Hermanito en ilusión: 



TRILOGIA OE LA MATERNIDAD 

86 — 


Lo mismo que el tuyo es diáfano 
7 puro mi corazón. 

Niño, hermano en alegría, 

To soy el agua fraterna; 

La que se derrama en lluvia 
Sobre la tierra sedienta; 

La que juega en los cristales 
Convertidos en tambor; 

La que da siete colores, 

Si alegre la besa el sol. 

Soy frescura en el verano; 

Las buenas raíces pardas, 
Mientras me beben ansiosas. 

Me llaman hermana agua. 

Soy la nieve de las cimas, 

Soy el hielo de los polos, 

Soy la nube volandera 

Y el vapor, airón gracioso. 

Beso y río, danzo y juego, 

Soy imponente en el mar, 

En los lagos soy serena 

Y en las fuentes soy cristal. 

Niño, hermano en alegría; 

Niño, hermanito en candor: 

Lo mismo que el tuyo es diáfano 

Y puro mi corazón. 


Ama, Hijo Mío 

Si quieres comprender la vida, ama. 
Sólo el que ftrna comprende. 



MARUJA AQUIAR DE MARIANt 
89 


Entre manos amantes, como un fruto, 

La vida entera se ofrece. 

Si la sabes amar, las cosas todas 
Te darán sus secretos; 

Si la sabes sentir, la vida misma 
Será en ti como un verso. 

Será límpida y suave en su inocencia 
Milagrosa de flor, 

Gomo brotada para ti de manos 
De Aquel que es el Amor. 

Más que en los libros, en el sentimiento 
Tu sendero hallarás ; 

Nada tiene secretos para el alma 
Que en amores se da. 

Si quieres oomprender, ama, hijo mío. 

Que entre tus manos, como ñor alada, 

La Vida se abrirá para ofrecerte 

Su secreto de amor, porque la amas. 


Granito de Polen 

Soy el granito de polen, 

El corazón de una ñor; 

A babuchas de la abeja, 
a un mundo de vida voy. 

Boy el granito de polen. 

Dorado balón de enanos, 

Beso alado de ternura 
En la tosca faz del campo. 

Soy globito de juguete. 

Aeronauta de ilusión, 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 
90 

Van en mi buscando amores 
Los ensueños de una flor. 

Soy el granito de polen, 
Pnlvícula volandera, 

Juguete de Liliput, 

Ensueño de primavera. 

Por mi una flor logrará 
El fruto en materno goce. 

Soy un corazón con alas, 

Soy el granito de polen. 


No Hieras... 

No hieras con tus palabras, 
Que no hay herida mayor : 
La palabra es un puñal 
Que va recto al corazón. 

Puñalito de juguete 
Que puedo matar un sueño, 
Tiene una hoja invisible 
Pero hiere muy adentro. 

No hieras con tus palabras; 
Es preferible el silencio, 
Porque una vez pronunciadas 
Ya no las borra ni un beso. 

Que no se manohe tu boca 
Con la palabra que hiere, 

Y verás en tomo tuyo 
Paz y amor, supremos bienes. 


MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

, 91 


Tramonto 

Bajo el hondo cielo azul, 

El río qnedó dormido. 

Entre la chanra de espumas, 
Que finge nevados rizos, 
Brilla el trompo de la boya 
Que le asoma del bolsillo, 

7 que de tanto bailar 
También se qnedó dormido. 

Aún en la orilla se ven, 
Sobre la arena olvidados, 

Los juguetes diminutos: 
Caracoles irisados. 

Jugó a llenarlos de música 
7 a dictarles su canción 
Llenando las espirales 
Que forman su corazón. 

Tanto jugar y jugar, 

El río quedó dormido. 

Brilla el trompo de la boya, 
Que asoma por su bolsillo. 

7 el río niño, soñando 
Ensaya blanca sonrisa, 
Cuando la brisa al pasar, 
Jugando le hace cosquillas. 

7 es su sueño tan tranquilo 
Frente al cielo tan sereno, 
Que el cielo parece el río 
7 el río parece el cielo. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

82 


Sé un Huerto Cerrado. 

Sé un huerto cerrado 
A todo rumor; 

Así a tu silencio 
Llegará la Voz. 

La turba el bullicio 
Loco de la vida; 

Los que van de fiesta 
No pueden oírla. 

El que va de prisa 
No sabe esperarla; 

Quien busca placeres 
No sabe encontrarla, 

Porque ella resuena 
Sobre el corazón 
Guando se ha acallado 
Del mundo el rumor; 

Guando las pasiones 
Malsanas no aúllan: 

La Voz sólo pide 
Silencio y dulzura. 

Y así en el silencio 
Del mundo interior, 

Se hace armonía, 

Se hace canción. 

Todos los rumores 
En tu vida acalla; 

De silencio enjoya, 

Mi niño, tu alma. 

Guando así lo hagas, 

En tu corazón 
Oirás, extasiado, 

La celeste Voz. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 
93 


Romance de la Flor de Cinco Pétalo» 

Mi nene tiene una flor, 

Una flor de cinco dedos, 

Apresada está en la red 
De sus cinco dedos pétalos. 

Mi nene tiene una ñor 
Con cinco deditos leves; 

Las dos ñores un rosado 
Suave y delicado tienen. 

La ñor es carne de seda, 

La mano carne de rosa; 

Las dos son manos amigas, 

Las dos son flores graciosas. 

Flor manita delicada 
Con cinco frágiles dedos; 

La manita de mi nene 
Finge ñor de cinco pétalos. 

Las dos huelen igualmente 
A frescura y a inocencia; 

Las dos están enjoyadas 
De mañana y primavera. 

Quiero besar la manita, 

Y, cegada por el sol, 

Pongo mi beso no sé 

Si en los dedos o en la flor. 

Porque las dos son iguales: 

Una es flor con cinco dedos, 

Y la manita de rosa, 

Bella flor de cinco pétalos. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 
94 

ugna Por Ser Alm 

Mata los deseos, 

Las pasiones mata: 

Aunque seas cuerpo, 

Pugna por ser alma. 

Alas de idealismo 
Frente a la carroña; 

Procede en la vida 
Tal las mariposas. 

¿Qué es la mariposa? 

Un triste gusano 
Que soñando el vuelo, 

Que ansiando ser pájaro, 

Se tejió dos alas, 

Las prendió a la forma, 

Y el triste gusano 
Es hoy mariposa. 

Así tú en los hombros 
Prende leves alas. 

Aunque seas cuerpo, 

Pugna por ser alma. 


No Preguntes... 

No preguntes, no preguntes: 
Indaga primero y piensa; 

Cada sér y cada cosa 
En sí llevan la respuesta. 

Aprende a usar tus pupilas 
Y a usar tus manos aprende; 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

96 

Mira y palpa. . . Estudia, observa, 
Cómo todo te comprende. 

Las cosas han de brindarte 
Su misteriosa verdad; 

Si sabes, mirar el mundo, 

Todo el mundo te hablará. 

Só tenas en el estudio, 

Un día y muchos y cien. 

Nada, mi hijito, se niega 
A responder a un por qué. 


Date Siempre... 

Protege siempre al débil; que tu mano 
Se tienda generosa hacia el caído. 

No desprecies jamás al desgraciado, 

Hijo mío. 

Si tú llevas la luz de la alegría, 
Derrámala en la sombra del que gime. 
Date siempre al que sueña y al que sufre, 
Date al triste. 

El canto que prendido va en tus labios 
Y el claro surtidor 
De altos sentimientos, dalos, hijo, 

A todo corazón. 

No te olvides mirar hacia la sombra. 

Sé como el Sol, 

Que baja hasta la charca dolorosa 
Como un beso de amor. 


No te olvides mirar hacia la sombra. 
Sé cual la Luna, 


TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 
96 — 

Que se tiende en la ciénaga, sin miedo 
De enlodar su blancura. 

Pasa asi por la senda, hijito mío: 

Haciendo siempre el bien. 

Todo amor a los seres y a las cosas, 
Como yo te soñé. 

Sé en la senda como un rayo de luna, 
Milagroso de amor; 

Y que Dios te bendiga si eres bueno 
Como un rayo de sol. 


Sé Como el Arbol 

Sé lo mismo que el árbol, hijo mío; 
Hunde fuertes raíces en el suelo, 

Pero sólo en el ansia milagrosa 
De elevarte a los cielos. 

Fuerte el cuerpo, enraizado como garfio; 

Y luego hacia el azul 
Levanta la cabeza que soñara 
Su diadema de luz. 

Extiende en torno con amor los brazos; 
Protege en ellos a las aves todas; 
Ofrenda el alma en delicados frutos 
Y date siempre en generosa sombra. 

Sé lo mismo que el árbol, hijo mío; 
Hunde fuertes raíces en el suelo, 

Pero sólo a manera de palanca, 

Para elevarte al cielo. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 
97 


Y deja que en tus brazos generosos 
Hagan nido los pájaros. 

Date en frutos, en sombra y en refugio: 
Sé lo mismo que el árbol. 


Conócete 

¡Cuántas veces te inclinas, mi curioso, 

Sobre el mundo exterior! 

Mas, dime, ¿cuántas veces te inclinaste 
A tu mundo interior? 

Fuera hay millares de hechos que fascinan; 

Hay fuerzas poderosas; 

Con sus por qué te atraen cada día 
Los seres y las cosas. 

Y tú indagas y buscas. Pero, dime: 

¿Cuántas veces te acuerdas 
De mirar hacia el mundo misterioso 
Que cierra tu conciencia? 

La conciencia es la línea de horizonte. 

Más allá, si investigas, 

Si buscas con amor, entre la bruma 
Descubrirás tu tierra prometida. 

¿Tú sabes lo que guardas en tu mundo? 
El buzo baja al mar 

Y el minero en el pecho de la Tierra 

No se cansa de hurgar. 


Los microscopios buscan ese mundo 
De Liliput; 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 
98 


T el telescopio horada noche y día 
El pecho del azul. 

¿Y cuántos hombres han investigado 
En su mundo que espera, 

En su mundo inconsciente, raro mundo 
Colmado de potencias? 

(Cuántas almas dormidas! A mi lado 
Yo las veo pasar. 

Tal vez el genio, el sabio o el artista 
En esas almas van. 

Y nadie las descubre. Y van los hombres 
Con su carga letal, 

Con la carga terrible y dolorosa 
De ser la oscuridad. 

Sólo por no mirar su propio mundo, 
Porque nunca aprendieron 

A bucear en su mar donde, dormido. 
Aguarda un mundo nuevo. 

¡Cuántas almas de genios en potencia 
Como dobladas van 

Por el peso agobiante y angustioso 
De la incapacidad. 

Por eso, aprende a descubrir tu mundo; 
Bucea en tu interior. 

Sólo así lograrás hallar tu norte, 

Con él tu vocación. 

Sólo así lograrás ir rectamente 
Hasta el fin del camino, 

Hallando lo que pocos han hallado: 
Encontrarse a sí mismos. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 
99 


No Te Importe 

Tú viste la ñor de loto 
Deslumbrante de blancura. 
Enraizada está en el légamo 
De la triste fuente pútrida. 

T no obstante es toda blanca» 
Con blancura milagrosa; 

Es como una estrella abierta 
Sobre las aguas hediondas. 

¿Qué importa que la raíz 
Hundida esté en lodo infecto. 
Cuando el corazón se abre 
Muy puro lejos del cieno? 

¿Qué importa estar arraigado 
En el limo putrefacto, 

Cuando el corazón es limpio 
Como la canción del pájaro? 

¿Qué importa la sombra triste? 
Lo que es carroña, ¿qué importa? 
Nadie pregunta qué zumos 
Nutriendo van a la rosa. 

No importa venir de abajo, 

De lo infecto, de lo hediondo, 
Cuando el corazón se abre 
Como una ideal flor de loto. 

Nada te importe el origen. . . 

No olvides que de la ciénaga 
Puede elevarse una ñor 
Hermana de las estrellas. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 
100 


Respeta a La Madre 

Hijo mío, respeta a la madre, 

A la madre, cualquiera que sea: 

A la alegre, a la rica, a la triste, 

A la pobre, a la mala, a la fea. 

Nada importan los hechos. Es madre 
Y una madre merece respeto, 

Por el hijo que duerme en sus brazos, 
Por el niño que estuvo en su seno, 
Porque fué por amor bendecida, 

Porque supo de angustia y dolor, 

Porque lleva un jirón de la vida, 

Porque es beso, caricia y canción. 

Lo demás no te importe. La juzgan 
Su conciencia, pequeño, y la Vida. 

Si no sabe cumplir sus deberes; 

Si no sabe ser ruta ni guía, 

Es que es ciega y no ve su camino; 

Pero tú, que eres noble, has de amarla; 
Has de verla en la augusta grandeza 
De que es madre, y no debes juzgarla. 

Por el niño que lleva en los brazos; 
Porque es nido mullido de un ave; 
Porque aun ni caída se enloda, 

Hijo mío, respeta a la madre. 


El Espejo 

Si buscas lleno de afán 
Espejo para tu cara, 

¡Cómo debes de buscar 
Espejo para tu alma! 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 
101 


Y si buscas la sonrisa, 
Nota de gracia en tu faz, 
¡Qué tonos más delicados 
Para el alma buscarás! 


Si te interesa la forma, 
Más, pequeño, mucho más 
Debe interesarte el alma, 
Que es tu belleza real. 


La única toda tuya, 

Que robarte nadie puede: 

Ni el tiempo con su crueldad, 

Ni enfermedades ni muerte. 

El Señor te dió un espejo 
Del alma y es la conciencia. 

En él, con fidelidad, 

Bella o fea, se refleja. 

Adórnala de virtudes, 

Que son sonrisas del alma, 

Y verás que el alma hermosa 
Hace más bella la cara. 

Y si miras cada día 
El espejo de cristal, 

¡Ah, con qué amor sobre el otro. 
Pequeño, te inclinarás! 


Mírate siempre en el alma; 
Verás la belleza única, 

La que nadie ha de robarte, 
Porque es tuya, sólo tuya. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

102 

Construye Tu Destín 

No olvides: cada uno, mi pequeño, 
Construye su destino. 

En la vida encontramos todo aquello 
Que en la vida pusimos. 

Si amor sembraste, lograrás amores; 

Si dolor siembras, hallarás dolor. 

La cosecha será cual la simiente; 

No olvides, sembrador. 

Nada hallarás al paso que no sea 
Lo que fuiste sembrando; 

La cosecha ha de ser el vivo fruto 
De los granos sembrados. 

Si quieres ser feliz, siembra tu alma 
En ternura y amor; 

Recogerás los dones más preciados, 

Mi bello sembrador. 

Nada de lo que viene hasta tu puerta 
Para darte alegría, 

O dolor o tristeza o llanto amargo, 

Es casual o injusticia. 

Todo lo que a tí viene, bueno o malo, 

Lo pusiste tú mismo. 

No olvides, pequeñín, que cada uno 
Construye su destino. 


Sólo Por Ella 

Cuida tu cuerpo, hijo mío; 

Tu cuerpo que es frágil forma, 
Cajita de raso y nardo 
De tu alma mariposa; 



MARUJA AGUIAR DE MARIAN1 

108 


Torre con cinco ventanas, 
Ventanitas de sentidos, 

Por las que el alma contempla 
La Tierra y el infinito. 

Cuida tu cuerpo, hijo mío. 

Bien irrigado, el cerebro 
Es la jaula luminosa 
De los buenos pensamientos. 

Y en un pecho sano y fuerte 
Canta alegre el corazón. 

El cuerpo sano da al alma 
Belleza nueva y vigor. 

Por la bella prisionera 
Que va morando en tu forma; 
Por esa almita de estrella; 

Por la etérea mariposa 

Que desde la torre frágil 
Mira al mundo y mira al oielo; 
Por ella, sólo por ella, 

Cuida, hijo mío, tu cuerpo. 


No Destruyas 

No destruyas, hijo mío, 

Por placer de destruir; 

Tus manecitas de rosa 
Sólo deben construir. 

No destruyas, hijo mío, 

Ni la vida más pequeña; 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 
104 


Respeta a la flor humilde 

Y a la hormiga de la senda. 

Si hacia la vida te inclinas, 
Hazlo siempre con amor: 
Observa sus maravillas 
Mas no le lleves dolor. 

No trices pequeñas vidas 
Como los niños traviesos, 

Que destrozan el juguete 
Por ver lo que lleva dentro. 

Observa la vida, hijito; 
Obsérvala con amor, 

Y hasta en los seres pequeños 
Hallarás siempre al Señor. 

Pero no lleve tu mano 
El dolor hacia esas vidas. 
Estudia vidas pequeñas, 
Contempla sus maravillas, 
Pero nunca las destruyas, 

Que es muy triste destruir. 
Que tus lindas manecitas, 

Sólo sepan construir. 


Ten Voluntad 

¡La voluntad! ¿Conoces, hijo mío, 

Lo que es la voluntad? 

Es la lima que muerde hasta vencerla 
La carne del metal; 


Es el agua que vuelve una y mil veses 
Hasta horadar la roca; 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

— : 105 


Es la labor tenaz de cada día 
Que lleva a la victoria; 

Es trabajo constante acumulado 
En forja de titán; 

Es el clavo que hiende y el torrente, 
Voluntad de cristal! 


Es la idea hecha acción, el verbo augusto; 
Es fuerte puente que el abismo cruza; 

Es la raíz que cava en el subsuelo 
Y es el a¡la que impulsa. 

Para el que tiene voluntad y sabe 
Emplearla, hijo mío, 

No hay fracaso que oponga sus murallas, 
No hay montañas ni ríos. 

Nada es difícil, nada es imposible 
Para una voluntad; 

Sé la lima, la gota o el torrente 
Siempre en actividad. 


El Sagrado Juego 

Juega en medio de la vida, 

Hijito, a ser ermitaño, 

Y en tu gruta de silencio 
Busca amparo. 

Deja que pasen las turbas 
Con su alocado rumor; 

Deja fuera de tu choza 
El eco perturbador. 


Y refúgiate en tí mismo; 
Mira al fondo de tu alma, 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 
106 


Siempre móvil como un mundo 
Que a cada minuto cambia. 

Kaleidoscopio magnífico, 

Ver las más raras figuras, 

Lo que jamás esperabas, 

Lo que no soñaste nunca. 

7 por ser lo inesperado 
Te sumirá en confusión: 

Eres uno 7 serás muchos 
En ese espejo interior. 

Ora triste, ora sereno, 

Alegre, valiente y tímido; 

Hay un desfile de seres, 

Y siempre serás tú mismo. 

¡Si supieras qué bien hace 
Bucear en la propia alma! 
Una imagen, un ensueño, 
Vislumbre que quiere alas, 
Una sombra fugitiva; 

7 todo ello, fustazos 
De ese sér que eres tú mismo: 
Tn presente y tu pasado. 

Cada día aprende, hijito, 

A desgajarte del mundo; 
Juega a hacerte un ermitaño 

Y a tejerte tu refugio. 

7 deja pasar la vida 
Con su alocado rumor 
7 en tu silencio de cumbre, 
Oirás el canto interior. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 
107 

Busca En Ti 

Después de leer “La respuesta de 
Leuconoe”, de Rodó. 

¡Espacio! ¡Espacio! No ese que está en torno 
El espacio de cielo, tierra y mar, 

Sino el otro, más grande y más hermoso: 

El que en tu alma está. 

¿Sueñas mundos? Conquista ese que vive 
En tu reino interior. 

¿Quieres espacio? En él tns fuertes alas, 

Siempre ansiosas de sol, 

Desplegar puedes, que ese mundo es tuyo, 

Con espacio sediento de tus alas; 

Mundo interior, espacio milagroso 
En el reino del alma. 

Para lograrlo es menester, pequeño, 

Que aprendas a mirar 
Sin espejismos ese mundo interno, 

Que allí está la verdad. 

Si sabes comprenderlo serás grande; 

Serás libre si sabes conquistarlo, 

Aunque el cuerpo se agite dolorido 
Con cadenas de esclavo. 

Si sabes conquistarlo serás cóndor 
De un cielo sin rival; 

Si sabes tener alas, en tus manos 
Temblará la verdad. 


Sé el Hermano de Todo* 

Sé el hermano de todos, hijo mío; 

De todos por igual. 

Si es posible, hacia el mísero y el triste, 

Siente más tu hermandad. 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

: 106 


No olvides que la forma es sólo polvo 
Que volverá a la tierra, 

Y que todos nosotros somos alma, 

Que es milagrosa estrella. 

£1 alma que es eterna, sacra y única: 

Nosotros somos eso. 

El cuerpo es la carroña de la tierra; 

Sólo eso. 

Y de las pompas y riquezas vanas; 

Del orgullo, de todo el poderío, 

Nada queda a través de los senderos 
Del tiempo, hijito mío. 

Pero del alma, chispa fulgurante 
De la sagrada hoguera; 

Del alma que es canción, rastro en el mármol, 
Cegante luz, inspiración e idea, 

Nada se pierde. . . Y cuando ya los cuerpos 
Otros cuerpos integran 

Y hasta el último átomo se ha ido 

En esta ronda eterna, 

Quedan los frutos de belleza, esos 
Que nunca morirán, 

Porque son floración maravillosa 
De esta alma inmortal. 

Sé el hermano de todos, hijo mío, 

De todos por igual. 

Si es posible, hacia el mísero y el triste 
Siente más tu hermandad. 


Fantasía 

La Luna es el trompo mágico, 
Luminoso de la noche, 

Que danza en el patio azul 
Inundado de fulgores. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 

109 


Danza el trompo gigantesco 
Con el impulso de Dios, 

Y finge en la noche inmensa 
Un nevado corazón. 

Tiene una música rítmica, 

Y en el gran patio estelar 
Va bordando con fulgores, 
La palabra Eternidad. . . 


Sube y Ba j a 

El alegre sube y baja 
Ayer fué un inmenso árbol, 

Que entre sus ramas flexibles 
Cobijó a mil tiernos pájaros. 

Quiso el Destino que hoy 
En juguete lo trocaran; 

Un juguete que las horas, 
Subiendo y bajando, pasa. 

Está en medio del jardín 
Con los brazos extendidos, 

Y en cada uno sostiene, 

Lleno de ternura, un niño. 

Sube y baja el balancín 
Sus ensueños acunando; 

Y es un árbol que en sus ramas 
Mece a dos inquietos pájaros . . . 


os Cinco Hermanitos 

Somos los cinco hermanitos: 

La mano es nuestra mamá; 



TRILOGIA DE LA MATERNIDAD 

110 


Somos los cinco hermanitos 
Ansiosos de trabajar. 

Aunque somos muy pequeños, 
Todo sabemos hacer: 

Escribir, tocar el piano, 
Dibujar, bordar, tejer. 

Somos los cinco hermanitos 
Siempre alegres y felices: 
Pulgar, Indice, Mayor, 

El Anular y el Meñique. 

Siempre vivimos unidos 
Ayudándonos en todo, 

En comunión fraternal. 
Activos y laboriosos. 

Somos los cinco hermanitos; 
La mano es nuestra mamá; 
Somos los cinco hermanitos, 
Ni uno menos ni uno más . . . 


nda délos Niños de América 

Para la inmensa alma de Gabrie* 
la Mistral. 

Gire, gire la ronda armoniosa 
De los niños de toda la América. 

Sea un canto fraterno encerrado 
En el gran corazón de Gabriela. 

T llevando en los labios prendidas 
Sus caucione?* hagamos la ronda, 

Lazo firme de manos fraternas 
Que aprisione la América toda. 



MARUJA AGUIAR DE MARIANI 
111 

La canción de la dulce Maestra, 
En los labios llevemos, triunfal, 
Cual se lleva una sueve plegaria, 
Cual se lleva una frase de paz. 

Y cantando sus cantos, dancemos, 
Hermanitos de toda la América, 

Y seremos un canto encerrado 
En el gran corazón de Qabriela. 


Para Ti 

Romances para mi niño . . . 

Toda mi vida por darse 
En una dulce canción, 

Se ha convertido en romance. 

Romances son los latidos 
De mi amante corazón, 

Y es romance el alma mía 
Cantándote un arrorró. 

Desde el día en que a mis brazos 
Llegaste tú, hijito mío; 

Desde el día en que mi falda 
Se ha convertido en un nido, 

En una fiesta infinita 
De amores, mi alma de madre, 
Para darse más aun, 

Es el más tierno romance. 

Va hasta tu alma hecho verso 
Todo este amor infinito, 

Todo este amor que me dicta 
Romances para mi niño. 



Algunos juicios y opiniones sobre 
“Alas” y “Los Paisajes iluminados” 

De ADOLFO MONTIEL BALLESTEROS: 

Cúmpleme hacer llegar a Vd. mi agradecimiento por el 
envío de "Los paisajes iluminados” y por la dulce, lírica y 
melodiosa hora que me ha proporcionado. 

Su libro, fino, sensible y musical, me ha hecho evocar 
ios viejos tiempos en que intentábamos traducirnos en verso, 
sin alcanzar — por cierto — la gracia y la perfección formal 
a que llega Vd. en la mayoría de sus producciones. ("An- 
dante”, “El surtidor”, “El secreto", “Serenata a la Luna”, etc.). 

No creo sea un demérito ostentar un estilo que no res- 
ponde a las últimas exigencias de la moda, desde que en 
el pueden verterse nobles sentimientos, emociones sutiles, 
expresiones llenas de equilibrada y serena belleza. 

Por sus versos es Vd. artista de exacta visión y guste 
depurado; por sus conceptos y su sensibilidad, es poeta. 

Muy bien sentido, rebosantes de dulzura y de ternura, 
los cantos de la Madre y el Hijo, que es donde su voz al- 
canza los acentos más entrañables y más hondos. 

Ya conocía algunas excelentes páginas suyas en prosa, 
desde los envíos de sus exquisitos cuadernos a la “Estéti- 
ca”. Desde su lectura, me convencí de que en Vd. alentaba 
una escritora muy completa. Le ruego me cuente entre sus 
admiradores. — Su affmo. s. y a. — MONTIEL. 

De JUANA DE IBARBOUROU: 

Muchísimas gracias por su hermoso libro “Alas”, tan bien 
nombrado, pues todo él es elevación y gracia. La felicito, 
con verdadero placer de prodigar un aplauso tan merecido. 

Sano, puro, encantador, femenino y tierno, este bellísi- 
mo conjunto de poemas es una joya. Y vale mil veces más 
que las otras, las de preciosas piedras, porque en él fulgura 



JUICIOS Y OPINIONES 


113 


orillante magnífico — un corazón de mujer, un gran corazón 
de mujer. 

Le desea dicha y triunfo, su afm. y s. s. — JUANA DE 
IBARBOUROU. 

De RAQUEL SAENZ: 

Le agradezco, el envío de su bello libro. Sus poemas tle- 
nen una gracia subyugante. Tienen la atracción de la sonri- 
sa en la boca del niño. A pesar de la evocación dolorosa 
del padre amado que se fué para siempre, su obra es un 
grito de felicidad. — ¡Qué hermosa debe ser la vida así! Es 
tal el efluvio de dicha que se advierte en sus cantos, que le 
envío mi libro “Voz y Silencio”, no sin haber titubeado de 
ofrecerle esa obra que pondrá un poco de tristeza en su vida 
radiante. Perdón, pero deseo dejarle ese recuerdo, que jus- 
tifica ya estén abatidas mis alas — esas alas que Vd. mencio- 
na en su generosa dedicatoria. Siga Vd. batiendo las suyas 
como un pájaro libre, y cantando así, embriagada de amor y 
de felicidad. 

Y que el éxito premie a su delicado espíritu como merece. 

Gracias otra vez y va un abrazo fraterno. — RAQUEL 
SAENZ. 

De JUAN MARIO MAGALLANES: 

Su libro “Alas”, a mi entender, configura una superación 
en su obra poética. 

Especialmente en la parte última — Poemas del niño — 
acusa una depurada gracia formal, una tocante ternura y 
una simplicidad de líneas que trasciende. En general, mi 
gusto personl señala mayor número de aciertos en los poe- 
mas de objetividad, informados . por su poética imaginación 
de graciosas imágenes y ritmos. 

La felicito, y le deseo una feliz continuación de su obra. 
Me ofrezco, además, agradecido amigo y estrecho cordialmen- 
te su mano.— JUAN MARIO MAGALLLANES. 

Del Dr. JOSE M. DELGADO: 

He tenido el gusto, gracias a su gentileza, de releer las 
poesías de “Los Paisajes Iluminados”, obra que, con plena 
convicción de su valor, contribuí a premiar en el último con- 
curso del Ministerio de Instrucción Pública. 



114 


JUICIOS Y OPINIONES 


Muchas cosas me agradan en su libro: la ausencia de 
todo deseo llamativo, la sencillez, el tono armónico y tam- 
bién ciertas reminiscencias heinianas, que despiertan algunos 
de sus poemas. (Yo fuf y soy un profundo devoto del gran 
romántico alemán). 

Pero donde evidentemente su vena lírica demuestra ma- 
yor autenticidad, es cuando glosa los motivos de la mater- 
nidad. Ahí suele alcanzar efectos tan puros y enérgicos como 
los que con mayor emoción han tocado ese tema. 

Le ruego quiera aceptar, junto con mis felicitaciones por 
su merecido triunfo, la seguridad de mi afecto intelectual — 
JOSE MARIA DELGADO. 


...Placer intelectual me ha proporcionado su bello libro 
“Alas”, en el cual vuelve a poner de manifiesto un tempe- 
ramento lírico realmente singular... — J08E MARIA DEL- 
GADO. 

De JUAN C. QUINTEROS DELGADO: 

...Mi temperamento de escritor, — si es que de escritor 
puedo calificarme — se halla en absoluto ajeno a la literatura 
poética que Vd. con tan buen éxito y tan exquisitamente cul- 
tiva. Pero, ello no obstante, me ha sido dado apreciar, al 
hojear su bello libro, la delicadeza y el encanto de las poe- 
sías que encierra, entre las cuales me ha llamado especial- 
mente la atención la que 6e titula: '‘El Abuelo”, siendo ello 
sin duda por estar yo ya comprendido entre los árboles de 
“sayal triste y gris” del feliz símil poético que da vida y 
encanto a esos hermosos versos. . . 

Del Dr. EDUARDO J. COUTURE: 

Le ruego acepte la expresión cordial de mi agradeci- 
miento por el delicado obsequio de su libro y de su dedi- 
catoria. 

He recogido de sus versos una suave impresión de inti- 
midad. En todos sus poemas el poeta es el centro espiri- 
tual de la creación artística. El alma es, antes que nada, 
una célula reflexiva que contempla la realidad ambiente y 
que se contempla a sí misma. 

Ese delicado juego entre el espíritu y las cosas, que hace 



JUICIOS Y OPINIONES 


115 


que no haya en sus poemas una sota objetividad despojada 
de reflexión o de sentimiento, es lo que contribuye a bañar 
sus páginas de esa tonalidad íntima que constituye, en mi 
sentir, su más delicado encanto. 

Le ruego recoja, además, de estas líneas, una expresión 
de la grata sorpresa que me ha producido su personalidad 
en el medio literario, investida en los atributos de un libro 
perfectamente logrado y de una fecundidad promisora de las 
más ricas cosechas futuras. Suyo, atentísimo y con alto apre- 
cio.— E. J. COUTURE. 


Muchas gracias por la fina amabilidad del envío de su 
libro. Gracias, en este caso, por la deferencia del envío, por 
la amable dedicatoria y por el delicioso contenido. 

Estas “Alas” tienen una nueva emoción que no aparecía 
en su anterior libro “Los Paisajes Iluminados”. Aquí la ter- 
nura tiene un sentido más hondo que el éxtasis. Su cariñoso 
mirar las cosas, adquiere una emoción más acentuada que 
en su primer libro. Esos temas menudos, tomados de la vida 
de todos los días, adquieren a través de su canto un vigor 
y una delicadeza insospechados. Predomina, además, una ri* 
queza de fruto en sazón, resultado acaso de una mayor ex- 
periencia poética y provista de singular atractivo espiritual. 

No quedan dudas en mi espíritu de que Ud. ha logrado 
con este libro la madurez que todo artista ansia y a la que 
se llega- sólo después de largos y penosos caminos de sacri- 
ficio. 

Permítame, asimismo, formular votos para que la larga 
lista de obras en preparación rinda a breve plazo, los fe- 
cundos resultados que todos esperamos. 

Acepte con estas líneas, la expresión de mi alta esti- 
ma— E. J. COUTURE. 

De “MENSAJE”, REVISTA DE LA BIBLIOTECA NACIONAL 

DE QUITO: 

Los “Paisajes Iluminados” es una obra de poesías pre- 
miada por el Ministerio de Instrucción Pública del Uruguay. 
El volumen alcanza algunas decenas de poemas líricos, corto9 
y de suave ritmo con ese fácil material de inspiración que 
da la frecuencia del tema. Maruja Aguiar de Mariani busca 



JUICIOS Y OPINIONES 


íl6 

ambiente a su expresión poética en los motivos claros y sim- 
ples, imaginación espontánea de recurso directo y músicas 
discretas. Poesía que sugiere dóciles tristezas o alegrías amor, 
tiguadas, como que la emoción que las provoca discurre con 
tono apagado y timbre recóndito. En fin, poesía hecha para 
ios intermedios sentimentales de quietud espiritual y ensueño. 

i 

De ERNESTO PINTO: 

Mucho le agradezco su nuevo libro, algunas de cuyas com- 
posiciones ya conocía. Tiene usted un precioso don poético, 
que sabe usar con tino, medida y delicadeza. 

Su personalidad cada día más se afirma, con caracte- 
rísticas propias, mientras la poesía nuestra gana con el va- 
lioso aporte de sus obras. 

Cuando el tiempo me lo permita, pues quiero leer ambos 
libros con la atención que ellos se merecen, le diré no mi 
opinión, sino la emoción que hayan en mí despertado. 

Por ahora mi agradecimiento y la reiteración de mis sen- 
timientos de amistad para la noble poetisa que hay en us- 
ted.— ERNESTO PINTO. 

De ARNALDO PEDRO PARRABERE: 

Leí con emoción su libro “Alas”. ¡Cuánta duluzra fluye 
de sus páginas y cómo revive su alma en cada estrofa! 

La visión de su padre ausente y cuyo espíritu, desde el 
cielo continúa bendiciéndola con sus manos sembradoras de 
bien, tiene para Vd., un signo especial y trascendente: el 
amor filial inalterable. 

¡Cuánta falta hace, en estos tiempos de crudo materia- 
lismo, una obra como la suya, llena de idealidad, de ternura, 
de elevación... Vd. nos hace soñar al par que nos trasmite 
el eco de sus nostálgicos acentos. 

Bienvenida su obra, de rico perfume, que es coronación 
de afanes. Triunfa Vd. gallardamente, creando en torno suyo 
una nueva aurora de prestigio que consagra su nombre. 

Que el porvenir le reserve los éxitos que merece por el 
tesoro de su corazón, que sabe sentir y amar. 

Mi biblioteca quedó enriquecida con “Alas”, y puedo ase- 
gurarle que más de una vez volveré a repasar sus páginas 
emotivas. 



JUICIOS Y OPINIONES 


117 


Un saludo muy cordial y respetuoso, con mis gracias. Afec- 
tuosamente suyo. — ARNALDO PEDRO PARRABERE. 

De OVIDIO FERNANDEZ RIOS: 

He leído algunas de sus hermosas poesías y de inmedia- 
to me sentí frente a una poetisa vigorosa, clara en armonías 
y conceptos y con una magnífica realización, vibrando al rit- 
mo del sentimiento de la hora, pero felizmente libre del “ne- 
bulosismo” desconcertante y discutible de la lírica de último 
figurín. Doblemente, pues, la felicito. 

Leeré con tiempo todo el volumen, el que confirmará ple- 
namente la seguridad de mis augurios por sus grandes éxi-, 
tos. Crea que soy un leal compañero. — OVIDIO FERNANDEZ 
RIOS. 


Noble y admirada poetisa: He leído conmovido su bello li- 
bro “Alas’'. Copa de cristal delicado con mieles exquisitas, 
que dulcifican el espíritu en esta hora de la gota amarga y 
del vino ácido que no6 ofrece la vida. 

Cada vez se supera Vd. más en la belleza expresiva y 
fina de sus versos, y en la elevación sentimental y purificada 
del concepto lírico. 

La felicito cordialmente, con el voto augural de resonan- 
cias prestigiosas para sus “Alas’'. 

Reciba Vd. los saludos y la viva simpatía intelectual del 
amigo y admirador.— OVIDIO FERNANDEZ RIOS. 4 

De “LA PRENSA”: 

Una de las características de “Los paisajes iluminados” 
es la predilección por la naturaleza. Maruja Aguiar de Ma- 
riani se siente unida a ella con simpatía y acierta con fre- 
cuencia en el vocablo preciso y en el matiz original. En la 
“Canción de las espigas”, dice con unción: seremos luego 
¡oh milagro! — el blanco pan en la mesa — y hostia sagrada 
en el cáliz — de la campesina iglesia”. Y en “Serenata a la 
luna”: "monedita de íuz — molino mago — que muele azur”. 

Alternan con estos, otros versos ardientes cuyo tema prin- 
cipal es el amor; entonces la autora compone estrofas ínti- 
mas y dice lo que dicen todos los enamorados. “Madrigal del 



118 


JUICIOS Y OPINIONES 


Beso”, “Madrigal por la pena del Amado” y “Nocturno” con- 
firman esta apreciación. 

Puede anotarse que con exclusión de algunas composi- 
ciones, el libro es bueno. La estructura de los versos no 
siempre es correcta. Una muelle blandura es la que presta 
encanto a las cuartetas. 

La señora de Mariani prefiere hacer luz sobre paisajes 
del mundo interior y a esta predilección obedece el título de 
su obra que ha merecido una distinción por parte del Mi- 
nisterio de Instrucción Pública del Uruguay. 

Su libro contiene también algunas poesías patrióticas. 

“Al Uruguay” y “Canto a la fe” son las mejores. Las 
que dedica a los pájaros nativos son alegres y sentidas. 

Un conjunto variado, como se ve, en el cu<al tiene opor- 
tunidad de mostrarse en múltiples aspectos la figura litera- 
ria de la autora.— “LA PRENSA”.— BUENOS AIRES. 

De ARIOSTO D. GONZALEZ: 

He leído los versos de “Los Paisajes Iluminados”, obra 
premiada por el Ministerio de Instrucción Pública, que marca 
una etapa en su ruta literaria. 

Llenos de gracia fina y ligera, cautivantes por la modu- 
lación y el ritmo, sencillos y cristalinos, esos versos mues- 
tran su aptitud para decir la emoción de cada hora y de 
cada paisaje. 

“II y a des vers qu'on trouve. Les autres, on les fait”, sen. 
tencia Paul Valery. Pero ,en su libro, son más los versos qu® 
ha encontrado, naturales y simples, en lo hondo de su es* 
píritu, que los que ha construido con paciencia de orfebre. 

La felicita muy de veras y le envía un cordial saludo.— 
ARIOSTO D. GONZALEZ. 

De DELIA MOLINARI DE ACUÑA: 

A| dar por terminada la gratísima lectura de su libro de 
poesías “Los Paisajes Iluminados” siento aletear en torno 
del recuerdo, un eco vivo de hondura lírica; de diafanidad 
espiritual; de gracia alígera y pura. 

Su espíritu, profundamente sensitivo, vibra en esas poe- 
sías en alas de su receptividad exquisita y de su noble y 
comprensivo respeto hacia seres y cosas. 



JUICIOS Y OPINIONES 


119 


De qué manera expresiva ha sabido Vd. ofrendar sus poe- 
sías "como una oración que no ora, pero que hace orar”. Y 
así se deslizan en vuelo inefable renovando cada una de sus 
composiciones poéticas ,el milagroso placer de la abeja: "re- 
coger miel de la flor, sin olvidar que es el placer de la flor 
ceder su miel”. Sin el éxtasis de la exaltación, sino con clara 
y serena mirada de amor, su rica vena lírica se extiende 
como un puro aleteo poético hacia el Cosmos, en el juego 
gracioso de perseguir la Belleza, o en ia maravillosa inquie- 
tud de retenerla cuando se la encuentra a la vera del AGUA 
QUE CANTa Y BESA, poesía de una adorable limpidez emo- 
tiva. ¡Qué simplemente y con qué delicadeza de expresión 
la poesía "Caracol ito” enseña a nuestra ansiedad, que el ru- 
mor del océano cabe en un caracol! 

Esa incertidumbre eterna de la Vida y su inaudito en- 
canto, con qué fuerza se sienten en "La Canción de los La- 
tidos”; en “Plegaria”; en “Armonía”, en el "Madrigal de la 
Dicha”, en "Karma”; en "Curiosidad”, en "Canto al Amor”. 

Sobre el camino resplandeciente del éxito, querido amiga, 
¡adelante ! 

Un cariñoso y tierno abrazo de su siempre afma. — DE- 
LIA MOLINARI DE ACUÑA FRIEDRICH. 


Le escribo bajo el hechizo del claro y sereno resplandor 
que la lectura de sus versos han vertido en m| espíritu. Y 
pienso: ¿de qué profundo manantial poético fluye generosa 
la veta lírica que anima y sostiene sus canciones?... Auri- 
aolados de sentimiento, penetrados de emoción, aromados de 
gracia conmovedora y sutil, sus versos tienen una arrobadora 
fascinación de juegos de alas. 

Palpita en todos sus versos una serena idealidad, moja- 
da de lágrimas en “Orfandad”, enamorada de nuevos hori- 
zontes en “Partir”, atada al hilo milagroso del Amor en "Sólo 
Tú sabes por qué”; atraída por vislumbres de altura espiri- 
tual en “Karma”, en "Mariposa astral”, en "Caminitos”. . . 

De los “Poemas de la Madre” guardo en mi recuerdo co- 
mo Joyas, las composiciones que intitula: "El cavador” y 
"El refugio”. Y como un latido Junto a mi corazón, siento 
el encanto que fluye de todos y cada uno de los versos que 
forman el adorable ramillete de los "Poemas del niño”. 



¿20 


JUICIOS Y OPINIONES 


Un afectuoso y tierno abrazo de esta amiga afma. — DE- 
LIA MOLLINARI DE ACUÑA FRIEDRICH. 

De VICENTE A. SALAVERRI : 

Alejado de la literatura y de| periodismo por una fun- 
ción especial: dirección de publicaciones oficiales, me voy 
quedando atrasado, en materia artística, en muchos figurines. 
Ahora aparece mucha cosa que yo, francamente no la entien- 
do. Por eso mi alborozo cuando tengo entre mis manos algo 
nuevo, que cae dentro del plano de mi comprensión. 

“Los Paisajes Iluminados’' de usted... ¿son modernos?... 
¿son clásicos?... No he intentado averiguarlo. Veo en su li- 
bro una poesía femenina que me parece la única poesía fe- 
menina posible, ya que tiene más corazón que nada, y es gra- 
ciosa y es tierna. . . 

Le agradezco mucho los instantes gratos que con su lec- 
tura m e ha deparado.— Aff. s. s.— VICENTE A. SALAVERRI. 


Admirada poetisa: Mi retiro de la vida intelectual coin- 
cidió con el más intenso fermentar de los “Ismos”, de manera 
que ignoro lo que se refiere a escuelas nuevas. Si son es- 
cuelas poéticas, con más motivo. 

Ahora me guío, simplemente, por el sentimiento y el Gus- 
to (el gusto de antes, de mi tiempo). Me gustan las obras, 
sobre todo, en que hay corazón. ¿Cómo extrañar que halle 
bien, simpáticos, libros como este “Alas”, en cuyo pórtico 
veo surgir, con su perfil ascético de hidalgo a aquel caballero 
sin tacha que fué mi noble amigo, don Guillermo Aguiar? 
....En los versos de usted, señora, veo reflejadas las virtu- 
des de aquel bello carácter que tanto estimé. Todo unido a 
una sensibilidad fina hasta lo exquisito, un anhelar comple- 
tamente femenil y un decoro que la aparta de todo un género 
poético-femenino que ya, francamente, se iba desacreditando. 
8épame su admirador affmo. — VICENTE A. SALAVERRI. 

De “EL DIA": 

Exquisito temperamento artístico, Maruja Aguiar de Ma- 
riani, triunfó hace poco más de un año, con su libro primi- 
genio “Los Paisajes Iluminados", labor poemática que llamó 
la atención de la crítica, por la profunda y briosa inspiración 
que saturaba sus versos. 



JUICIOS Y OPINIONES 


121 


Subsiguió a “Los Paisajes Iluminados" un nuevo libro 
"Alas", en el que la veta lírica de la poetisa compatriota 
acentúa su tesoro artístico. Y "Alas" obtuvo señalado triunfo 
al punto que se le adjudicó un importante premio en la se- 
lección de la producción artística correspondiente a 1936. 

De ese último libro de Maruja Aguiar de Mariani, toma- 
mos este poema titulado "Capricho" en el que campea un 
gracioso juego de imágenes: 

Por destapar la botella 
Del rubio champagne del día, 

Los gallos tirabuzones, 

Sus largos cuellos estiran. 

Ruetuercen luego sus cantos 
Con un largo calderón 
Hasta que arrancan, gozosos, 

El rubio tapón del Sol. 

Salta el corcho de oro vivo 
Del cuello del horizonte; 

Y ante el prodigo alcanzado 
Los gallos tirabuzones, 

Baten palmas con sus alas 
Bajo el hondo cielo azul, 

- En tanto cae a la Tierra 
El rubio champagne de luz. 

“EL DIA".— MONTEVIDEO. 

Del DIRECTOR DE ENSEÑANZA P. y NORMAL Arq. JOSE 
CLAUDIO WILLIMAN: 

““"'Saluda respetuosamente a la Sra. Maruja Aguiar de Ma- 
rlani y le agradece el ejemplar de su obra "Alas", de cuyo 
contenido tanto se admira su poesía como la pureza de los 
sentimientos que expresa... 

Oel Dr. MODESTO CHAVEZ FRANCO.- Guayaquil: 

...Alta gala de mi biblioteca personal y frecuente recreo 
de mi espíritu en sus anhelos de sedante reposo tras la ago- 
tadora tarea, será el amable compañero que me envió, con 
sus bellas “Alas", la bondad de Ud... 



<22 


JUICIOS Y OPINIONES 


De SANTIAGO DALLEGRI: 

Queremos hoy ocuparnos, dentro de la brevedad de estas 
“notículas literarias’', de un nuevo libro de versos, de un U* 
bro de versos que, con sus aladas estrofas, ha llegado hasta 
nosotros por un gentil envío. 

Es un libro de versos ligeros, sentidos, sencillos, con esa 
preciada sencillez que constituye la mejor credencial de las 
cosas espirituales. Por que es una garantía de verdad, de 
sinceridad, de emoción. También de sentimiento, nexo sutil, 
invisible pero real, que establece contacto directo y efectivo 
entre ei espíritu del autor y del lector. 

De la autora, en este caso. Por que se trata de una poe- 
tisa. Nos referimos, en efecto, a Maruja Aguiar de Mariani 
y a su volumen. “Los Paisajes Iluminados”. Libro primige- 
nio, pero sazonado. Que se lee con gusto, sin fatiga. Cuyas 
estrofas saltan cantarínas como la linfa ciara y azulenca que 
baja por entre labrados riscos o se desliza mansa por so- 
bre lecho de rubia arena. — Y es que hay una donosa mane- 
ra en la expresión de esta con jugadora de verbos poéticos y, 
una hábil captación del motivo que a veces la lleva a ver- 
daderas "trouvailles” por el sendero de la originalidad y el 
buen gusto. Sin rebuscamientos, sin esfuerzos, sin violencias. 

Diversas serían sus poesías, algunas de ellas verdadero 
alarde de concisión, a la par que de colores bien entonados, 
capaces de respaldarnos ampliamente en el aserto; pero he 
aquí una de ellas, muestra de un rimario feliz, — construida 
en forma de Soneto y con sencillos versos octosílabos — lle- 
na de esa donosura y de esa elegante originalidad que pode- 
mos apreciar, a parte otros méritos indiscutibles, en Maruja 
Aguiar de Mariani: 


EL SECRETO 

La enredadera ha trepado 
Agilmente a la ventana, 

Y le cuenta a la mañana 
Cuando observa, con cuidado. 
“¿No sabes? — El la ha besado, 

Y ella, en fiesta dulce y sana. 
Como una fruta temprana, 

En su pecho se ha volcado**. 



JUICIOS y OPINIONES 


122 


Ah, curiosa enredadera, 

Locuela de primavera 
Y amiga de la mañana: 

Si te sorprendo otra vez f 
Refiriendo cuanto ves, 

Te cerraré la ventana. 

Este libro primicial de Maruja Aguiar de Mariani (y no 
se trata de gentileza circunstancial sino de sincera y espon- 
tánea opinión) abre un pórtico luminoso al porvenir litera- 
rio de la delicada poetisa. — SANTIAGO DALLEGRI. — "EL 
DIARIO" — MONTEVIDEO. 


Maruja Aguiar de Mariani, que con su primer libro "Los 
Paisajes Iluminados", premiado en el Concurso del Ministe- 
rio de Instrucción Pública, nos diera, el año p.pdo, la agra- 
dable sorpresa de una obra francamente promisoria, llamán- 
donos a la realidad de un nuevo y efectivo valor literario, 
acaba de ratificar aquella promesa de progresión y la efec- 
tividad de sus cualidades, con este nuevo libro "Alas", que 
sale a la luz pública y es un conjunto de composiciones en 
las que campea luminoso y brillante, fluido y espontáneo, su 
estro poético. La espontaneidad y fluidez, precisamente, — vir- 
tudes capitales del artista sincero — constituyen características 
singulares de Maruja Aguiar de Mariani, aristas generosas 
de su obra, que se acentúan en perfecto consorcio con laa 
otras señaladas virtudes. Y es que el lector no puede menos 
que experimentar la sensación de la evidente facilidad con 
que han brotado de la pluma esos delicados poemas, que cap* 
tan ya una escena familiar, ya una figura determinada, ya 
un motivo simple y corriente; escena, finalidad o motivo real- 
zado, embellecido, estilizado, por el arte galano de la poetisa, 
que tiene apta la retina y feliz el pincel. 

Muchos serían los títulos de estos poemas, agrupados al 
abrigo de "Alas", que podríamos destacar, si diésemos en 
la intención o propósito de un detallismo referencial. De ma- 
nera que casi no tendría ello objeto, por que lo mismo que 
en "Partir", que en "La Dicha" o en "La Canción de la Ami- 
ga Madreselva", como en "Marujita está Enferma", "Paz", 
"Sólo Tú Sabes por qué" o en "Romance del Niño y el Panal", 



¿24 


JUICIOS Y OPINIONES 


hallaremos motivos sobrados para gustar una emoción y des- 
granar el elogio. 

Podéis abrir el jibro al azar. Lo mismo en “Resurección", 
donde aparece: 

“La niña ingenua y alegre 
Que en la casa del abuelo, 

Ignorándolo, ya urdía 
El ñandutí de sus versos," 

d^e en 4 Poemas de la Madre" o en “La Enredadera", que 
nos la señala así: 

“En el canavá del cerco 
“La enredadera ha bordado 
“Una labor bella y viva 
“De verdes y tiernos tallos, 

“Y cada vez que remata 
“Un lindo punto de cruz, 

“Pone el nudo delicado 
“De una campanilla azul." 

No pierde asimismo su elegancia y pulcritud, con su de- 
licada fluidez, cuando toca asuntos festivos, como por ejem- 
plo en “Doña Bataraza va de Paseo”: 

“Gallinita bataraza 
“Ha salido de paseo, 

“Con un bonito batón 
“A cuadros blancos y negros.” 

Y su fina sensibilidad se agudiza todavía en una serie 
<ie “Poemas del Niño”, tal como en “Serenata”, donde su 
musa describe: 

“Junto al agua, las ranitas, 

En sus pianos de cristal, 

Con martillitos de plata 
Golpean: do, re, mi, fa...”. 

o en “Fantasía”, donde con su habitual acierto y sencillez, 
nos pinta este cuadrito lleno de ingenuo y delicioso candor: 
“Como una fila de hormigas 
Avanzan por los senderos 
Los enanitos graciosos 
De los llbritos de cuentos." 

Nuevas y repetidas oportunidades para el elogio nos brln- 



JUICIOS Y OPINIONES 


125 


dará, sin duda, esta delicada poetisa, que sabe de gravideces 
líricas fértiles y bellas. 

Que así sea... — SANTIAGO DALLEGRI. 

De “EL AMIGO”: 

Nuestros lectores conocen a esta poetisa, por alguna com- 
posición de su pluma que hemos publicado en el periódico. 

Poesía sencilla, poesía de alma, poesía colmada de pu- 
rezas tranquilas de hogar. 

Hay veces, en que las palabras le prestan toda su ar- 
monía y hace con ellas expresiones poéticas palpitantes de 
vida; otras veces, la vida sobrepasa a las palabras que no 
dan todo lo que debieran de sí mismas. Es la impresión que 
dejan algunas de sus poesías que no parecen terminadas se- 
gún el ritmo del verso. 

Las imágenes, son manejadas con arte y entre ellas y 
las palabras sencillas que expresan las emociones de la poe- 
tisa, se hace esta construcción poética en que vibra una hon- 
da fuerza de idealidad. 

Y es, precisamente, su poesía “Armonía”, la que mejor 
manifiesta el hondo contenido de estos versos de mujer que 
llegan a emocionar, sin necesidad de esa lujuria que parece 
erigirse en expresión de lo original que sin ello no tendría 
valor o lo tendría escaso. 

Falsa noción, ésta, que se ha apoderado, sin embargo, de 
muchos que son enfervorizados sin la noción moral del Arte. 

La poetisa, busca armonías para su hijo; las busca en 
el canto de las aves, en el susurro de las brisas, en los nidos 
colmados de pichones y en el alma del silencio. Por ese ni- 
ño, Amor, ella ha soñado ser un vaso colmado de armonías. 

Y en realidad, todo eso es una teoría artística de hondo 
contenido. 

Ser cada uno, especialmente cada poeta, un vaso de ar- 
monías para dárselas al mundo con toda generosidad. 

Ella ha hecho eso, y con eso, ha hecho obra profunda- 
mente social.— “EL AMIGO”.— MONTEVIDEO. 

D e la REVISTA R. de E. MONTEVIDEO: 

“Alas”, poemas de Maruja Aguiar de Mariani. — Libro de 
tanta modestia como profunda ternura; casi es profanación 



126 


JUICIOS Y OPINIONES 


Juzgarlo. Uno ve que de estas almas es el reino de los cié* 
los: ¡Allí serán las predilectas en la atención de los grandes 
poetas que han sido! No obstante, puede señalarse crítica- 
mente la singular aptitud de la autora en el cantar: sirvan 
de ejemplo los dedicados a las estrellas, las del cielo, las 
del mar y las manos que siente como estrellas... Encanta- 
dora obsesión. Son “florecillas” que suavizan la dureza co- 
tidiana del hombre. .. Es de desear que broten por todas 

* 

partes. 

Del CONTRALMIRANTE CARLOS BALDOMIR: 

Al agradecer el atento envío de “Alas”, no puedo menos 
de manifestarle el placer que la lectura de sus páginas me 
ha causado, de esas páginas en las que vuelca Vd. la exqui- 
sitez de su alma pletórica de nobles y elevados sentimientos, 
y donde consagra a su digno padre, mi recordado y caballe- 
resco amigo, en una nobilísima devoción filial que se sobre- 
pone al tiempo, páginas tan hermosas como sus poesías “Pór- 
tico”, “Orfandad”, “Jazmines” y otras, por no decir todas, 
porque en el fondo de todas ellas aletea su recuerdo hecho 
poesía, hecho amor, hecho belleza. 

Mis más sinceras felicitaciones, pues, por esa nueva ma- 
nifestación de su afinada sensibilidad y mis votos de que ve,a 
siempre renovados esos momentos de honda comunidad con 
lo inefable, que le han arrancado páginas tan sentidas como 
su magnífico “Partir”... 

De ADOLFO AGORIO 

...Versos llenos de emoción y frescura, sin pedanterías 
neo-sensibles, tienen la profundidad de las cosas claras. Todo 
ello merece un aplauso que se lo tributo sin reservas. . . 


...Su nueva obra poética “Alas”, renueva y afirma la 
originalidad e inspiración de sus bellos trabajos anteriores... 

D* “EL BIEN PUBLICO”: 

Hemos recibido, con especiales dedicatorias que mucho 
agradecemos, dos libros de la poetisa compatriota Maruja 
Ag uiar de Mariani. 

El uno se llama “Alas” y el otro, “Los Paisajes Ilumina- 



JUICIOS Y OPINIONES 


127 


dos", premiado en el año 1935 por el Ministerio de Instruc- 
ción Pública. 

En ambos libros, la autora evidencia su rica sensibilidad, 
el dominio de patabra e imagen para salir triunfante en la 
arquitectura de los poemas, a pesar de la diversidad de los 
temas que trata. 

Una fina delicadeza de mujer se destaca en estas com- 
posiciones, por la cual se afirma un nuevo valor de nuestra 
poesía femenina. — “EL BIEN PUBLICO” — MONTEVIDEO. 

De JOSE H. FIGUEIRA: 

He leído con delectación los finos poemas que integran 
su nuevo tomo titulado “Alas"; por cuyo envío quedo a Vd. 
profundamente reconocido. 

Comparando este nuevo libro suyo con “Los Paisajes Hu- 
minados", encuentro una evidente superación, tanto en lo que 
se refiere a la pureza y armonía de la forma, como a la ma- 
yor intensidad emocional. Y por ello me es muy grato pre- 
sentar a Vd. mi cordial felicitación. 

Que siga Vd. enriqueciendo sus días con la belleza y la 
nobleza de la Poesía, y que las almas hermanas puedan ha- 
llar siempre en sus poemas el generoso remanso azul en la 
vertiginosa vida cotidiana, 6on los votos de su Atto. 8. S. y 
amigo.— JOSE H. FIGUEIRA. 

De ARTURO SCARONE: 

Mil gracias por el precioso obsequio de su nuevo libro 
“Alas”. Tanto yo como mi esposa lo hemos leído con todo 
interés y, ¿por qué no decirlo?, con profunda emoción. Desde 
el “Pórtico”, dedicado a su padre (fruto de una hija orgullosa 
del rico patrimonio legado, moral y espiritual), hasta “Mutila- 
ción”, hay en todas las composiciones una inspiración eleva- 
da, sana, moral y de ellas trasunta un espíritu superior, lleno 
de bcndad, de gratitud, hermosamente maternal, aunque “aún 
no vino el hijito que con amor aguardamos”. — De Vd. Afmo. 
8. 8. — ARTURO 8CARONE. 

Del PROFESOR LUIS MORANDI : 

...Sus “Alas” y sus "Paisajes Iluminados”, que se ha ser- 
vido ofrendarme con dedicatorias inmerecidas y que leí y vol- 
veré a leer con verdadero deleite, tuvieron la virtud de ha- 



128 


JUICIOS Y OPINIONES 


cerme revivir horas muy lejanas de mi vida, cuando las en* 
soñaciones juveniles aún no habían sido casi ahogadas por 
las cifras. 

Dos grandes placeres en uno, que le debo y le agradezco. 

Mientras su versación literaria le permite forjar versos 
de admirable estructura, su inspiración 

Al viento, al loco mar, al Sol, al aura 
Pide sonidos de belleza inmensa, 

Puros y alados... 

Y es así como las cuerdas de su lira, hechas con fibras 
de corazón, por un fenómeno de física psíquica, resuenan ante 
todo lo que es dulce, tierno, noble, delicado. 

Las alas, gracias a uno de esos milagros cuyo secreto 
sólo poseen los poetas, sin abandonar la tierra dura y amarga, 
baten en ambientes altos y puros, sobrevolando a las mu- 
chas miserias que nos oprimen. 

La conocí a Ud. una tarde reciente en la Escuela “Fran- 
cia”, durante una admirablemente bien concebida fiesta infan- 
til, después de aplaudir su hermoso himno a la luz, puesto en 
los labios de los que son la gloria de su maternidad espiritual. 

Hoy la lectura de sus obras me confirma en el Juicio 
que entonces me había formado del inspirado autor descono- 
cido. 

Si algo significa para Ud., agregue mi aplauso a ios mu- 
chos obtenidos por su labor poética que adquiere, si cabe, 
mayor brillo cuando se hermana a su fecunda labor de maes- 
tra. . . 

De FANNY LUI2A DUPRE.-SAO PAULO: 

...Tenho un prazer irrestricto ao lér seus versos asslm 
tao ungidos de maestría e espiritualidade. Confesso-me, pois, 
su a grande admiradora... 

Del MINISTRO DE INSTRUCCION PUBLICA, Sr. MARTIN 

R. ECHEGOYEN: 

...Se complace en expresarle que ha leído con placer los 
versos de su bella obra “Los Paisajes Iluminados”, tan justa- 
mente laureada por el Jurado de Remuneraciones Artísticas, 
y en los que se trasunta su elevada inspiración y sus cali- 
ficadas aptitudes literarias... 



JUICIOS Y OPINIONES 


128 


Del Dr. TABARE REGULES: 

... La felicita con toda sinceridad, pues su obra “Los Pai- 
sajes Iluminados" encierra realizaciones de belleza, que re- 
presentan un valor que surge, digno de destacar en medio 
del ambiente prosaico de la hora... 

De JULIA A. DÉ LA GAMMA: 

...En verdad son “iluminados" sus paisajes. Un vivo res- 
plandor de espontaneidad, bondad y belleza los ilumina y les 
presta calor y vida sana y pura desde “adentro", desde lo 
íntimo de su alma, que nos los entrega luego, elevados, enal- 
tecidos, enriquecidos, para solaz y regalo de nuestra propia 
alma. 

De entre ellos destaco, por su hondo sentido filosófico, 
además, La canción de las espigas, Marcha fúnebre, Karma, 
Canto a la fe, Plegaria y como magnífico broche de oro, Can- 
to al Amor, en el que desbordan un corazón amante y una 
mente comprensiva. 

Le quedo, pues, deudora a su delicado y bello recuerdo 
y la felicito por la confirmación de su capacidad lírica hecha 
por el Ministerio de Instrucción Pública, acto justiciero que 
enaltece a esa autoridad... 

De LEONOR HOURTICOU: 

...He leído las preciosas poesías comprendidas en “Los 
Paisajes Iluminados". 

Las he leído con vivo interés. Cada una de ellas encon- 
tró gratísimo eco en mi corazón, porque las sentía MUY SU- 
YAS, muy de aquella que yo conocí, traté y amé, y a la que 
tantas veces aplaudí y tantas procuré alentar en sus mo- 
mentos de desaliento y que hoy veo sublimada, felizmente, 
deslizarse sin esfuerzo por el magnífico cauce de la creación 
poética. 

Esta canalización de sus reservas espirituales es promi- 
sora (a juzgar por su primera producción) de nuevos éxitos, 
y yo me complazco en augurárselos... 

De la Dra. CHIQUINHA RODRIGUES. - SAO PAULO: 

...Encantadores versos, expléndida obra de literatura, a 
que acaba de receber das mSos da grande amiga. 

Aceite, com a expresáo mai* elevada da minha estima e 



130 


JUICIOS Y OPINIONES 


considerado, os maiores applausoa e votos sinceros pelo aeu 
triunpho, ao lanQar este livro, que é bem o de urna alma 
transbordante de magníficos sentimentos. . . 

PARRAFOS DE UN ESTUDIO DEL POETA Y CRITICO AR- 
GENTINO A. D. PLACIDO: 

...Maruja Aguiar de Mariani no nos ha sorprendido con 
sti aparición triunfal en el mundo de las letras... Su estro 
fecundo y armonioso, su estilo fluido y ágil, su imaginación 
penetrante y sutil, ya nos habían dado la pauta de su talento 
y nos habían anticipado la proximidad de su triunfo... De 
manera que frente a “Los Paisajes Iluminados 1 ’ pudimos gus- 
tar toda la frescura y la belleza lírica, que fluye de sus pá- 
ginas como un chorro de agua clara... 

...Desde la primera a la última poesía que componen 
“Los Paisajes Iluminados”, título que sintetiza y armoniza 
graciosamente el conjunto, la autora se muestra en toda su 
capacidad, en toda su pureza y buen gusto: Domina el verso 
cualquiera sea su estructura rítmica y su estilo es espontá- 
neo y cálido y sus imágenes, multiformes y firmes como un 
relieve. . . 

...Hay en “Los Paisajes Iluminados” algunas poesías 
que, por sí solas, bastarían para acreditar a la autora como 
poetisa de verdadera enjundia intelectual. Una de ellas es 
“La Madeja”, joya lírica, donde sus conceptos sobre el amor 
alcanzan las más diáfanas e inmáculas alturas ideológicas: 
también en “Canto al Amor” demuestra la misma sutileza, 
pero no ya con tanta pureza y precisión, probablemente por- 
que interviene un sentimiento menos subjetivo y más fuerte, 
y una inspiración más exaltada y ferviente. 

Otra de las poesías que merece los mejores elogios es 
“Canto a la Fe”, por su belleza y armonía y su expresión 
suave y enérgica al mismo tiempo. Podrían citarse también 
como producciones de mérito singular — aunque de distinto gé- 
nero — “Plegaria” y “Las manos de Cristo”, como igualmente 
algunos madrigales graciosamente logrados... 

...Cabe agregar que hay algo más por decir sobre la per- 
sonalidad y la obra de la señora Maruja Aguiar de Mariani. 
Nos referimos a ese sentimiento maternal — 6oplo divino — que 
invade y llena, como ciertas páginas de Gabriela Mistral, el 



JUICIOS Y OPINIONES 


131 


espíritu de un sagrado temblor y que en toda su obra palpita 
como un gran corazón de madre... 

. . . Podríamos añadir, como síntesis final, que la autora 
halla su principal fuente de inspiración en los dos temas que 
han preocupado eternamente a los poetas, y que son el Amor 
y la Luna. 

{Salve, pues, por la aparición triunfal del pájaro lírico 
que acaba de abrir sus alas! 




INDICE 


Páo. 


Portada i 

CANCIONES POR EL NIÑO QUE VENDRA 
A MIS BRAZOS 

Amargura 7 

Ensueño * 8 

Fantasía invernal 8 

Ruego 0 

Rayito de luz 10 

Ronda 10 

Anhelo ' 11 

Obsesión 12 

El dulce juego 12 

Ronda de flores *3 

Triunidad 14 

Romance por el hijo soñado 14 

Angustia 16 

Monedita de luz 17 

Elevación 1® 

El tesoro 1® 

Estampa 20 

Ilusión 21 

Cadenita de besos 8® 

RÉverie 23 

Nido vacío 24 

La canción del trigal 25 

Canto de esperanza 26 

Gravidez 27 



134 


INDICE 


Pág. 


Haa de amores 

El escudo , 

Miniatura 

Canto al dolor 

Vidas paralelas 

El collar 

Romance maternal 

Juegan los pequeños 

Para nombrarte 

El acecho 

Hortue conclusus 

Curiosidad 

Caja de música 

La ofrenda 

Canto a la madre 

Canción triste 

CANCIONES POR EL NlftO QUE LLEGO 
A MI8 BRAZOS 


Maternidad 

Joya suprema 

Pasaron los Reyes 

El nino nuestro 

El milagro 

El nino se duerme 

1 + 1=2 

Romance del lucero nMo 

La cuna 

Canto de la madre 

Canción de cuna N.o I 
Canción de cuna N.o II 
Canción de cuna N.o III 
Canción de cuna N.o IV 
Canción de cuna N.e V 

l Per qué 

Karma 

lUpal 


ftt8C2S3 *£$£***&££$ tt$.gS8*8£8g2g8888 



INDICE 


135 


Pág. 


ROMANCES PARA MI NIÑO 

Sé halconero . . 57 

Las islas 57 

Plegaria por el pájaro 58 

El huevo 59 

El viento 

La estrella 61 

La campana 62 

La mariposa 62 

Las siete hermanitas 63 

Don Conejo 63 

La montaña 64 

Los patitos van de paseo 65 

El ciprés 65 

Canción del botoncito de nácar 66 

E| bentevCo 67 

El cardenal 67 

Canción de la gota de agua 68 

Pececito plateado 69 

El pollito 70 

Romance del arbolito que tiene tutor 71 

El trébol 71 

La familia Gallínez 72 

Romance del álamo y el nido 72 

La llama 7 " 

Pececito rojo 74 

El arbolito 75 

Canción del copito de nieve 76 

Ideal derrota 76 

Gallito blanco 77 

Así te soñé yo 78 

Logra estrellas 78 

Aprende tu lección 79 

No te des por vencido ni aun vencido 30 

Realiza 81 

La casita de las llamas 81 



186 


INDICE 


Pág. 


Espera 62 

Pollito de incubadora 63 

El canario 85 

Historia curiosa 85 

La lunita coqueta 86 

E| sauce 87 

Habla el agua 87 

Ama, hijo mío 88 

Granito de polen 89 

No hieras 90 

Tramonto 91 

Sé un huerto cerrado 92 

Romance de la flor de cinco pétalos 93 

Pugna por ser alma 94 

No preguntes 94 

Date siempre 95 

Sé como el árbol 96 

Conócete 97 

No te importe 99 

Respeta a la madre 100 

El espejo 100 

Construye tu destino 102 

Sólo por ella 102 

No destruyas 103 

Ten voluntad 104 

El sagrado juego 105 

Busca en ti 107 

Sé el hermano de todos 107 

Fantasía 108 

Suba y baja 109 

Los cinco hermanitos 109 

Ronda de tos niños de América 110 

Para ti 111 

Juicios y opiniones 112 




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